No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, sí no desmayamos. Gálatas 6:9.
Le agradezco a Dios por la oportunidad de ser uno de sus colportores. AI terminar el curso ministerial en la universidad adventista, los hermanos Mondol Bairagee y Mandai me enseñaron las habilidades sociales necesarias para el colportaje.
Un día, el hermano Mondol me llevó a visitar a cierto miembro del parlamento pero el hombre no se encontraba en su oficina. Nos presentamos ante su asistente personal, y él nos preguntó de qué distrito veníamos y a qué grupo religioso pertenecíamos. Cuando le dije que era adventista del séptimo día, quiso saber si había nacido en una familia cristiana o si me había convertido. Le dije que era un hindú convertido al adventismo, y él preguntó: «Si quería cambiar de religión ¿por qué se convirtió en cristiano y no en musulmán?»
Ahora tenía la oportunidad de contarle por qué elegí el cristianismo. Le dije: “Señor, encontré la verdad en la Iglesia Adventista. Los adherentes al adventismo no consumen drogas dañinas, alcohol, té, café, vino, ni productos con tabaco. Tampoco comen comida impura como cerdo y pescados sin escamas». Como el hombre escuchaba atentamente, continué: «observamos el sábado como día de descanso y adoración, porque la Biblia nos ordena hacerlo». Le di una referencia del Quran sobre el día sábado. Esto llevó a una larga discusión. Él me interrumpía cuando no entendía algo de lo que yo explicaba. Algunas de nuestras creencias adventistas son compatibles con creencias musulmanas, así que alabó nuestras prácticas. Él dijo que apreciaba nuestros esfuerzos por acercarnos a la gente con estas enseñanzas provechosas.
El trabajo de un colportor requiere un compromiso fiel. A veces vuelvo a casa tan cansado que se me cruza la idea de dejar este ministerio; pero cuando estoy en la cama, una voz me dice que no me desanime y que duerma en paz.
Yo sigo esas instrucciones y cada noche Dios me refresca para golpear puertas nuevamente al día siguiente. Ahora con la ayuda de Dios, espero traer a mis padres hindúes a los pies de Jesús. Sé que el Espíritu Santo está trabajando en ellos.
Al hacer este sagrado trabajo día tras día, mes tras mes, oro por mis compañeros colportores en todo el mundo, para que el Señor los anime y les dé victorias de la fe.
Amit Kumar Sircar. Bangladesh, India.
Tomado de: Matinal para Colportores 2015
«Encuentros con la gracia de Dios»
Compilado por Howard Faigao
