viernes , 6 noviembre 2026
Devocional Conflicto y Valor 2026

Juan y Judas: un contraste

 

 

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. 1 Juan 2:6.

En la vida del discípulo Juan se ejemplifica la verdadera santificación. Durante los años de su íntima asociación con Cristo, a menudo fue amonestado y prevenido por el Salvador, y aceptó sus reprensiones. A medida que el carácter del divino Maestro se le manifestaba, Juan vio sus propias deficiencias, y esta revelación le humilló… El poder y la ternura, la majestad y la mansedumbre, la fuerza y la paciencia que vio en la vida diaria del Hijo de Dios llenaron su alma de admiración. Sometió su temperamento resentido y ambicioso al poder modelador de Cristo, y el amor divino realizó en él una transformación de carácter.

En notable contraste con la obra de santificación realizada en la vida de Juan está la experiencia de su condiscípulo Judas… Juan luchó fervorosamente contra sus defectos; pero Judas violó su conciencia y cedió a la tentación, ligándose con mayor seguridad a sus malos hábitos…

Juan y Judas representan a los que profesan ser seguidores de Cristo. Ambos discípulos tuvieron las mismas oportunidades de estudiar y seguir al Modelo divino. Ambos estuvieron íntimamente relacionados con Jesús y tuvieron el privilegio de escuchar sus enseñanzas. Cada uno poseía graves defectos de carácter. Y ambos tuvieron acceso a la gracia divina que transforma el carácter. Pero mientras uno en humildad aprendía de Jesús, el otro reveló que no era un hacedor de la palabra, sino solamente un oidor. El uno, destruyendo diariamente el yo y venciendo al pecado, fue santificado por medio de la verdad; el otro, resistiendo al poder transformador de la gracia y dando rienda suelta a sus deseos egoístas, fue reducido a servidumbre por Satanás.

Semejante transformación de carácter como la observada en la vida de Juan, es siempre resultado de la comunión con Cristo. Pueden existir defectos notables en el carácter de una persona, pero cuando llega a ser un verdadero discípulo de Cristo, el poder de la gracia divina le transforma y santifica. Contemplando como por un espejo la gloria del Señor, es transformado de gloria en gloria, hasta que llega a asemejarse a Aquel a quien adora. Los Hechos de los Apóstoles, 445, 446

 

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Tomado de la: Lectura Devocional Elle G. de White Estate 2026
«CONFLICTO Y VALOR»
Por:  Elena G. De White
Colaboradores: Lisseth Orduz y Adriana Jiménez

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