Los escritos de Elena G. de White
La experiencia y los escritos de Elena G. de White se asemejan en gran medida a lo que hemos estudiado esta semana sobre los mensajeros de Dios en la Biblia. Ella también recibió el encargo divino de escribir lo que se le había revelado.
Elena G. de White afirmó en 1909: «Debido al accidente que casi me costó la vida, mi salud era débil y no podía escribir. […] Pero el ángel del Señor se me presentó una noche y me dijo: “Debes escribir lo que te comunico”. Le respondí: “No puedo escribir”. Él repitió la orden: “Escribe lo que te digo”. Decidí intentarlo, tomé con qué escribir, comencé a hacerlo y descubrí que podía registrar las palabras con facilidad». 1
Al igual que los escritores bíblicos inspirados, Elena G. de White empleó asistentes literarios. Sus secretarios hacían el trabajo propio de los editores: ayudar a los autores a expresar sus ideas con claridad sin insertar ideas propias. No eran personas que escribieran en lugar de ella ni coautores. Su trabajo dependía del material que la propia Elena G. de White producía, ya fuera de manera manuscrita u oral.
En sus escritos, Elena G. de White también citaba y adaptaba material de otras fuentes literarias para presentar de manera más adecuada sus mensajes. Al recomendar a sus lectores algunos de los libros que utilizaba, queda claro que no pretendía ser engañosa ni injusta con esos autores. ¿Alguna vez has intentado parafrasear algo y has descubierto que el lenguaje original es simplemente la mejor forma de expresarlo? Tal fue la experiencia de Elena con muchos de los autores de quienes tomaron prestadas sus palabras.
Muchos se preguntan por las discrepancias o inexactitudes en sus escritos, pero Elena dijo, sencillamente: «Acerca de la infalibilidad, nunca pretendí tenerla. Sólo Dios es infalible». 2 En sus escritos, podemos encontrar afirmaciones que son difíciles de entender o de armonizar con otras. Debemos recordar que la humanidad de Elena G. de White no quedó anulada por su llamado divino. Como todos nosotros, ella también experimentó un proceso de crecimiento y madurez a lo largo de su vida, como puede apreciarse en sus escritos.
Como ya se ha dicho (pero vale la pena repetirlo), ella corrigió a quienes creían que cada palabra que escribía procedía directamente del cielo. «Hay oportunidades cuando deben declararse cosas comunes, pensamientos comunes deben ocupar la mente, deben escribirse cartas comunes y se debe dar información que ha pasado de un obrero a otro. Tales palabras, tal información, no son dadas bajo la inspiración especial del Espíritu de Dios». 3 Elena nunca pretendió ser más de lo que era, y eso es un punto a su favor a la hora de decidir si confiar en sus escritos.
Para conocer más acerca de este tema, lee Elena G. de White, Mensajes selectos (ACES, 2015), t. 3, págs. 102-145; William C. White, cartas en Apéndice C de Mensajes selectos, t. 3, págs. 528-544. Además, puedes visitar el siguiente sitio web: https://whiteestate.org/absg/6/ .
{«style»: {«text»: {«size»: «sm»}}} 1 Elena G. de White, «Publiquemos la salvación», Boletín de la Conferencia General, 31 de mayo de 1909, pág. 225.
{«style»: {«text»: {«size»: «sm»}}} 2 Elena G. de White, Mensajes selectos (ACES, 2015), t. 1, p. 44.
{«style»: {«text»: {«size»: «sm»}}} 3 Ibid., t. 3, pp. 66-67.
www.meditacionesdiarias.com
https://www.facebook.com/meditacionesdiariass
https://play.google.com/store/apps/details?id=com.meditacionesdiarias.mobile
Lección – Inverso 2026.
4to. Trimestre 2026 «EL DON DE PROFECÍA»
Lección 06 « LOS ESCRITOS PROFETICOS »
Colaboradores: Henry D. Gómez y Esther Jiménez
