lunes , 5 octubre 2026
Matinal de Jóvenes 2026

Decepción

«Luego el Señor dijo: «Este es el territorio que juré a Abraham, Isaac y Jacob que daría a sus descendientes. Te he permitido verlo con tus propios ojos, pero no podrás entrar en él»».

Deuteronomio 34: 4

Imagina a un padre de familia que regresa a su casa después de un viaje de tres semanas por Estados Unidos. Entra en la sala, abraza a la familia y escucha a los hijos decir: «Papá, ¿compraste muchas cosas?». Él, sonriendo, responde: «Sí, hijos, les voy a mostrar». Rápidamente abre las maletas y empieza a sacar ropa, zapatos caros y un montón de utensilios, todos para él. «¡Miren, hijos! ¡Vean si me quedan bien!». ¿Cómo crees que reaccionarían esos niños? ¡Con total decepción, seguro!

Según los psicólogos, la decepción es un sentimiento de desagrado, tristeza y desilusión causado por una sorpresa desagradable o cuando las expectativas no se cumplen. ¿Alguna vez pasaste por eso? ¿Te cerraron la puerta en la cara o te dieron la espalda?

El versículo de hoy describe la decepción de Moisés después de liderar al pueblo de Israel durante cuarenta años en el desierto. Fueron cuatro décadas de peregrinaje, pruebas y mucha paciencia. Ahora que el hombre de Dios estaba en el monte Nebo, con una vista privilegiada de la Tierra Prometida, a un paso de realizar el sueño de su vida, recibió un «balde de agua fría» del propio Señor. No entraría en Canaán.

Esa decepción fue el resultado de una mala actitud del propio líder de Israel. Cuando Dios le pidió que le hablara a la roca en el desierto de Zin, Moisés desobedeció y terminó golpeando dos veces aquella piedra, que representaba a Cristo (Núm. 20:7-12). Debido a este acto público de desobediencia (un mal ejemplo para el pueblo), Dios impidió que el profeta recibiera la bendición esperada.

Sin embargo, Dios no abandonó a su amigo en lo alto de la montaña. Tenía un plan mucho mejor para Moisés. En Judas 9 se dice que el mismo Jesús, bajo la figura del arcángel Miguel, reprendió a Satanás, que disputaba el cuerpo de Moisés, resucitó a su siervo y lo llevó al cielo, la verdadera Tierra Prometida (Mat. 17:3).

Tal vez en este momento le esté escribiendo a alguien que está decepcionado con Dios o con alguna circunstancia. No te amargues. Si estás en los brazos del Padre, ¡lo mejor aún está por venir!

 

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Tomado de la: Lectura Devocional para Jóvenes 2026
«DIFERENTE»
POR: MILTON ANDRADE
Colaboradores: Isaí Cedano y Kimberly Guido

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