«No temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa» (Isaías 41:10).
Jonah y Sophie eran novios y se iban a casar. Sophie y su mamá decidieron ir a visitar al papá y darle la noticia. Los padres de Sophie ya no vivían juntos, por eso tuvieron que ir a otra isla del sur del Pacífico para hablar con él.
Después de la visita, ellos dos y doce pasajeros más, se subieron a la lancha que las llevaría de vuelta a casa.
Tras varios kilómetros, la propela del motor se salió de su lugar y se hundió en el mar. Ahora no podían avanzar en ninguna dirección. Mientras pensaban qué hacer, divisaron la isla Lavongai, a unos 20 kilómetros. Los varones más jóvenes de los pasajeros intentaron remar hacia ella, pero las olas eran muy fuertes y tomaron control de la dirección de la lancha. Como no había señal de red telefónica, no podían pedir auxilio. A merced de las olas, pronto se hizo de noche.
Pasaron cuatro noches en el mar sin saber adónde iban, aferrados por fe al más seguro que existe: Dios.
Y es que, en nuestras luchas, nunca estamos solos. Dios ve lo que nos pasa y nos da fuerzas, nos ayuda y nos sostiene. No lo olvides cuando estés pasando por una prueba.
Continuará…
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Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Lisseth Orduz y Claudia Escamilla.
