«Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicieron» (Mateo 25: 40).
En una ocasión, Dennis Perry oyó que uno de los estudiantes de primer año de la Universidad Adventista del Pacífico tenía problemas para caminar. El alumno se llamaba Rupert Maven, y no era adventista. Por causa de una enfermedad, sus piernas estaban torcidas hacia adentro, y al caminar arrastraba los pies.
Cuando Dennis vio a Rupert, decidió donar a la universidad una silla motorizada, para que la usaran los estudiantes con problemas de movilidad. ¡Nunca habían tenido una silla así! El primero que la usó fue Rupert, por supuesto. Eso le permitió ir a clases con comodidad y participar en eventos sociales del campus con confianza. Se sintió tan bien, tan querido y ayudado por los adventistas, que antes de graduarse tomó la decisión de entregar su vida a Jesús. Qué alegría verlo el día de su bautismo. Ahora él también es adventista.
No siempre tus acciones harán que otra persona se entregue a Jesús como Rupert, pero ayudarlas en sus necesidades es como ayudar al Señor. Y cuando las personas se sienten queridas y bien tratadas, se forman la idea correcta de cómo es Jesús: amor y servicio.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Menores 2026.
«HÉROES Y VILLANOS»
Por: RAÚL LOZANO
Colaboradores: Liseth Orduz y Claudia Escamilla
