Al ver el faraón que la lluvia, el granizo y los truenos habían cesado, se obstinó en pecar, y endurecieron su corazón él y sus siervos (Éxodo 9: 34).
Quizá uno de los mayores ejemplos que hay acerca de cómo una persona se va volviendo insensible sea el caso de este faraón. Dios envió a Moisés para liberar al pueblo hebreo, pero también para demostrar que él estaba por encima de cualquier dios adorado por los egipcios. Las plagas fueron cayendo una por una ante los atónitos ojos del faraón y, aunque creyera que sus dioses podían hacer algo similar o superarlo, solo cuando la plaga ya era insoportable clamaba a Moisés para darle falsas esperanzas de liberar al pueblo de Israel cuando realmente nunca se había arrepentido. Era una actitud propia de la consecuencia del sufrimiento; una vez superada la prueba, su corazón volvía a ser tan duro o más que antes, una condición que dista mucho de lo que significa arrepentirse.
En la actualidad, las cosas no son muy diferentes. Muchas personas en el mundo toman a Dios solo para encontrar un beneficio y no lo buscan genuinamente porque reconozcan que él es el Dios del universo, el Creador de todas las cosas. Lo buscan cuando pasan por una prueba difícil y cuando sus dioses modernos no lo pueden solucionar. Tales dioses pueden ser la ciencia, el dinero, las personas influyentes, entre otras; es entonces cuando buscan con desespero a alguien capaz de ayudarlas. De pronto escuchan que Dios puede hacerlo y se acercan porque nada tienen que perder; pero, una vez superada la prueba, Dios vuelve a perder el significado en su vida al punto de que se olvidan de él.
Mi querido amigo, por supuesto que Dios sigue ahí para ayudarte, no es vengativo, su carácter es el amor y, aunque sabe los motivos por los cuales te acercas a él, no te rechazará. Si después te alejas y te olvidas de él, el único engañado serás tú, porque al final te darás cuenta de que Dios cumplirá su propósito y volverá nuevamente para llevarse a todos aquellos que lo aceptaron como su Dios y Salvador. Por otro lado, todos aquellos que solo lo usaron como un amuleto de la buena suerte, sin experimentar un arrepentimiento genuino, se perderán para siempre.
¿Y tú? ¿Qué estás haciendo? ¿Estás buscando a Dios genuinamente? Deja de jugar con él porque conoce tus intenciones. Pide perdón y acércate de todo corazón a él, y permite que ponga en ti la fe necesaria para que lo conozcas por completo como tu Salvador. Si no lo haces, seguramente tu corazón se irá endureciendo como el del faraón hasta que el arrepentimiento llegue demasiado tarde.
Ven a Jesús y acéptalo como tu Dios, porque todo es por su gracia.
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Tomado de la: Lectura Devocional para Adultos 2026
«POR SU GRACIA»
Por: Isaías Espinoza
Colaboradores: Nesthor Caraballo y Esther Peláez
