martes , 1 septiembre 2026
Matinal Adolescentes 2026

Av. Pensilvania 1600

«“QUÉDATE CON NOSOTROS, PORQUE YA ES TARDE. SE ESTÁ HACIENDO DE NOCHE”. JESÚS ENTRÓ, PUES, PARA QUEDARSE CON ELLOS» (LUCAS 24:29, DHH).
Es el domicilio más protegido del mundo. No es un laboratorio de armas químicas ni un reactor de ojivas nucleares. Es simplemente una casa. Sin embargo, es la casa más importante sobre la faz de la tierra. Algunos hombres han luchado toda su vida por habitar allí durante algunos años. Tras sus bastidores de poder se libran estrategias y batallas inimaginables. Es un escenario de admiración y provocación para muchos, e incluso de odio para otros. ¿Ya adivinaste cuál es? Exacto, la Casa Blanca.
Como residencia oficial del presidente de los Estados Unidos, la Casa Blanca se mantiene envuelta en misterios y secretos, pues allí duerme en pijama y camina en pantuflas durante la madrugada el hombre más poderoso del mundo. Sus jardines majestuosos y su ubicación en el corazón de Washington D. C. pueden sugerir un acceso fácil. ¡Un gran engaño! ¡Nadie llega, entra o pisa ese lugar sin los permisos federales de los agentes de seguridad más estrictos que existen! Ningún avión vuela cerca, ningún automóvil se aproxima sin autorización, y las fotos turísticas ni siquiera insinúan lo que realmente sucede detrás de esos enormes ventanales de vidrio blindado.
Desde el año 1800, 45 presidentes han habitado la Casa Blanca. Hoy en día, cuenta con 132 habitaciones, 35 baños, 28 chimeneas y un equipo de trabajo de más de 5.000 personas. Para visitarla, es necesario enviar una solicitud de un congresista y que este la evalúe con sumo cuidado al menos seis meses antes. Mejor ni me molesto.
Ahora pienso en cuán infinitamente más poderoso es Dios que todo esto. El Dueño del universo nació en un establo y creció en un barrio humilde. El Salvador de la humanidad dormía en casa de amigos y ni siquiera tenía una habitación propia. Es impresionante cómo el poder divino no se reviste de la pompa y el lujo humanos. Y mejor aún es pensar que el Omnipotente de las galaxias puede, incluso, visitar tu hogar. ¿Te has puesto a pensar en eso? Tu habitación o tu sala de estar, por más sencillos que sean, pueden recibir al Creador. Tal vez él se sienta incluso mejor en tu mesa de comedor que en la Casa Blanca. Porque Dios habita con aquellos que lo invitan a quedarse.
¿Por qué no lo invitas a vivir contigo? Él se pondrá muy feliz, porque pasará de ser solo un huésped a ser parte de tu familia. Y, entonces, tu domicilio será mucho más que una residencia presidencial.

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Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
«LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Jhygceli Dávila y Claudia Escamilla

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