«Uno no puede pensar solo en uno mismo. Hay que pensar en lo que conviene para el bien de los demás». 1 Corintios 10:24, NBV
No todos los personajes de la Biblia se comportaron siempre bien. Eso es algo que nos da confianza en la Palabra de Dios, porque quiere decir que Dios no esconde las cosas para que parezcan mejores. Dios quiere que sepamos la verdad y que eso nos ayude a ser héroes que confían en él.
Labán fue una de esas personas que no se comportaron bien. A él no le importaba si otros lo pasaban mal, con tal de estar cómodo. Era muy egoísta.
Labán engañó a Jacob diciéndole que, si trabajaba siete años para él, le daría por esposa a Raquel, su hija de la cual Jacob estaba enamorado. Jacob cumplió el trato, pero Labán lo engañó cambiando a Raquel por Lea, y después le hizo trabajar otros siete años por Raquel.
Además, Labán acordó pagarle un salario a Jacob, y diez veces se lo cambió. En otra ocasión, llegaron a un acuerdo sobre los animales que serían para Jacob, pero Labán le quitó muchos.
Lo único que le importaba a Labán era Labán.
Ser egoísta es un rasgo de los villanos, pero los héroes piensan en los demás.
Tomado de: Lecturas Devocionales para Menores 2026.
“HEROES Y VILLANOS”
Por: «RAÚL LOZANO»
Colaboradores: Liseth Orduz y Karla González
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