sábado , 27 junio 2026
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Matinal De Damas 2026

«RESPUESTAS NO PEDIDAS»

«Déjame pasar y ver la buena tierra al otro lado del Jordán, esa hermosa región montañosa y el Líbano»

Deuteronomio 3:25.

Un día, mi esposo y yo estábamos corriendo en la playa cuando decidimos acercarnos hasta la roca donde, un año antes, habíamos orado durante quince madrugadas entregando nuestros proyectos a Dios e intercediendo por un motivo especial. Ahora,  al regresar a roca, yo sentía frustración porque, en realidad, aún no había visto las respuestas que esperaba; sin embargo sí veía respuestas de Dios. El año había sido bendecido, y, aunque mi intercesión no había alcanzado el resultado que esperaba, había aprendido grandes lecciones. Al pensar en todo eso, la gratitud sustituyó a la frustración.

Moisés deseaba entrar en la tierra que tanto había esperado, pero había desobedecido y ofendido a Dios al herir la roca dos veces en vez de, simplemente, hablarle. Esa falta, cometida por el líder máximo, comprometió lo que Dios quería enseñarle a su pueblo: dependencia y confianza en él. Por eso Dios le dijo «no» a Moisés.

Moisés se despidió del pueblo, pasó el liderazgo a Josué y emprendió la solitaria caminata. En lo alto del monte Nebo, mirando en todas direcciones, recordó la peregrinación por el desierto. No lamentó los sacrificios hechos. Consciente de haber recibido su misión de parte de Dios mismo, reconocía su error. Por eso, se arrepintió, confesó su pecado y clamó por el perdón divino.

En seguida, Dios le mostró una panorámica de la tierra prometida y una perspectiva de la historia de la redención: la  apostasía; Jerusalén en ruinas; el nacimiento, el ministerio, el rechazo la muerte de Jesús. Moisés lloró tan abundantemente. Pero también vio la resurrección de Cristo y a los salvados en el cielo. Y le fue revelado que serviría  al Salvador.

¡Qué sorpresa! Sus luchas y el <<no>> recibido de Dios, comparados con lo que Jesús sufriría y con la recompensa que Moisés recibiría, parecían infinitamente pequeños. Con esas consideraciones, se acostó y murió. Ángeles de Dios lo sepultaron, pero muy pronto Cristo mismo lo resucitó y lo llevó al cielo.

En el monte de la transfiguración, Moisés estaba con Elías junto a Jesús. ¡Qué honor! Dios le dio una respuesta infinitamente mayor que la que él había pedido. ¿Te sientes frustrada por las respuestas negativas de Dios? Recuerda a Moisés.

Cuando recibes un «no» de Dios es porque él tiene algo superior para darte.

 

Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.

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