«TE RESCATARÁ DE TODA TRAMPA Y TE PROTEGERÁ DE ENFERMEDADES MORTALES» (SALMO 91:3).
¿Vamos al otro lado del mundo? Desde Sudamérica hasta allí hay casi 20 mil kilómetros en 18 horas de vuelo directo. Si aquí son las 7 de la tarde, con la cena en la mesa, allá son las 7 de la mañana y los niños están yendo a la escuela.
Aquí comemos con cuchara y allá comen con palillos. Ah, y prefieren brotes de bambú, aletas de tiburón e incluso cabezas de pescado.
¡Bienvenidos a Hong Kong!
Una metrópoli con más de siete millones de habitantes, con una de las mayores densidades demográficas del mundo; es decir, un montón de gente apretada viviendo en pequeños cubículos dentro de edificios de hasta 60 pisos. Hay muchísima gente en muy poco espacio.
Allí se ve y se come de todo. ¿Has oído hablar del Banco HSBC? Pues ahí está su sede mundial, en un edificio increíble. Y una cordillera de rascacielos se alinea en la Bahía Victoria, ofreciendo una hermosa vista nocturna. Ah, y todos los días, a las ocho de la tarde, una explosión de luces y rayos láser desde los edificios crea un espectáculo único.
¿Sabes qué es lo más curioso? Es imposible entrar en un ascensor de esta megalópolis y presionar el botón del cuarto piso. Así es, ¡no existe el número cuatro en los botones!
Como el alfabeto chino cantonés es diferente al nuestro, lo que para nosotros son simples trazos, para ellos es escritura. El problema es que nuestro número cuatro suena similar a la palabra «muerte» en su idioma. En su obsesión supersticiosa y miedo extremo a la muerte, simplemente han eliminado el número cuatro de su vida.
¿Ves cómo hay personas esclavizadas por miedos y manías? No pasan debajo de una escalera, huyen de los gatos negros o no quieren el número 13. El temor a la mala suerte ha llevado a hijos de Dios a buscar más la suerte que a Dios mismo.
¿Recuerdas cuando el rey Saúl buscó a la hechicera? ¿Y cuando el pueblo de Israel hizo un becerro de oro para ver si les traía suerte? Todos buscan algo más, pero el problema está en buscar donde no hay nada.
Supersticiones, mala suerte, horóscopos y cartas son fantasías que no tienen respuestas para nuestras preguntas. Estamos desperdiciando el tiempo con eso.
Si la Palabra de Dios garantiza que hay un propósito para todo bajo el cielo, y que el Señor es nuestro guía infalible, no gastes energía preocupándote por cosas imaginarias. Eso nunca existió, al igual que muchas otras creencias populares.
Disfruta tu día confiando en Aquel que venció a la muerte en la cruz.
¡Viaja y vive tranquilo!
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
