Lo que parece ser un revés, es en realidad un avance
Los pequeños reveses que sufrieron los discípulos en el camino tenían como objetivo fortalecer su fe para que pudieran soportar la mayor decepción de todas. Cuando Jesús murió en la cruz, sus seguidores quedaron atónitos, desanimados y confundidos. Este fue el mayor revés de su vida. Muchas preguntas les daban vueltas en la mente. ¡¿Cómo es posible que estuvieran tan equivocados?!
Mientras caminaban, dos de estos discípulos perplejos hablaban y razonaban sobre los acontecimientos recientes y sobre cómo había concluido todo. Sus esperanzas y sueños se habían desmoronado cuando Aquel que esperaban que se convirtiera en rey de Israel y los liberara del dominio extranjero había sido crucificado (ver Lucas 24: 21). Para ellos, esto no era solo un revés personal, sino un golpe devastador para toda la nación.
Mientras iban discutiendo estos problemas, un desconocido se unió a ellos y entabló conversación. Ellos conocían a Jesús, pero Jesús hizo algo que les impidió reconocerlo (ver Lucas 24: 16). A pesar de no saber con quién estaban hablando, sus corazones se conmovieron profundamente cuando Jesús abrió las Escrituras y les explicó el significado de los acontecimientos que tanto los habían decepcionado. Al descubrir un nuevo significado en las palabras de Moisés, los Salmos y todos los profetas, se dieron cuenta de que los acontecimientos que parecían sin sentido y trágicos eran, en realidad, una parte crucial del plan divino. Aunque les llevó tiempo entenderlo, lo que parecía un revés era en realidad un gran avance. Una vez que se les abrieron los ojos, los dos discípulos se apresuraron a ir a Jerusalén para contarles a los demás discípulos lo que había sucedido en el camino (ver Lucas 24: 33-35).
Cuando Jesús se acercó y se colocó en medio de ellos, ellos se llenaron de temor. Nos damos cuenta de esto por las preguntas que Jesús les hizo: «¿Por qué están asustados? ¿Por qué tienen esas dudas en su corazón?» (Lucas 24: 38). Este es también el mensaje de Jesús para nosotros hoy. Con demasiada frecuencia olvidamos que Jesús camina a nuestro lado en nuestros valles. Muchas veces no lo reconocemos. A menudo olvidamos que hay mucho más en la historia. Con demasiada frecuencia nos sentimos turbados y permitimos que surjan dudas en nuestro corazón, olvidando que Jesús sostiene nuestra vida en sus manos. Y muchas veces pensamos que sabemos mejor que Jesús lo que realmente está sucediendo en nuestra vida (ver Lucas 24: 18).
Con Jesús, nuestros mayores reveses pueden convertirse en nuestros mayores avances. Las cosas que a nosotros nos parecen tan inútiles y trágicas no toman por sorpresa a Dios. Dios saca belleza de nuestras cenizas (ver Isaías 61: 3). Jesús convierte en victorias las aparentes derrotas.
¿Cuáles han sido los mayores reveses de tu vida? ¿Qué lecciones has aprendido esas experiencias?
2do trimestre 2026 «UNA RELACIÓN MÁS ÍNTIMA CON DIOS»
Lección # 11 «REVESES»
Colaboradores: Jassiel Taveras de la Rosa y Adriana Jiménez
