«Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros como yo los he amado»
Juan 15: 12.
Para Freud, el padre del psicoanálisis, amar al prójimo como a uno mismo era algo irrazonable. En su libro El malestar en la cultura, comentó de la siguiente manera el mandamiento bíblico: «¿Por qué deberíamos hacerlo? Mi amor es algo valioso para mí, del que no puedo deshacerme sin reflexión. Si amo a alguien, ese alguien debe merecerlo de alguna manera. Lo merece si es tan semejante a mí en puntos fundamentales que yo puedo amarme en él; lo merece si fuera tanto más perfecto que yo, que puedo amar el ideal de mí mismo en él. Pero si es un extraño para mí y no consigue atraerme por algún valor en sí mismo, o por algún significado que él pueda haber adquirido para mi vida emocional, será difícil para mí amarlo». Freud soló entendería al mandamiento de amar al prójimo si este fuera: «Ama a tu prójimo como tu prójimo te ama a ti».
El precepto divino va en contra de nuestra naturaleza egoísta, por eso necesitamos nacer de nuevo espiritualmente para lograr de verdad amar a los demás. La primera clave para entender el precepto de amar al prójimo como a uno mismo es, aprender qué es el amor.
Amar a Dios, amarse a uno mismo y amar al prójimo tienen que ver con el amor agape. A diferencia del amor eros, está basado en la voluntad y en la razón, y no en los sentimientos. Por lo tanto, el amor agape es un principio que determina cómo actuar, independientemente de los sentimientos o de que nos guste o no. Si comprendemos este principio, vamos a amar correctamente, procurando hacer lo que es bueno.
Cuando pensamos en hacer lo mejor para alguien, aunque no nos guste, amando por principio, tendemos a cultivar sentimientos más positivos en relación con esa persona. Mientras que, cuanto más crueles seamos con esa persona, más la odiaremos. Y el ciclo se fortalece,
Estaba preparando esta meditación cuando mi hija me envió esta canción interpretada por la pequeña Claire Crosby. Se llama <<Estoy tratando de ser como Jesús». La letra dice así:
«Estoy tratando de ser como Jesús,
Estoy siguiendo sus caminos.
Estoy tratando de amar como él amó, en todo lo que haga y diga».
¡Que puedas aprender a ofrecer ese amor al prójimo!
Lecturas Devocionales para Damas 2026
“SUBLIME BELLEZA»
Por: MARIAN M.GRUDTNER
Colaboradores: Milenia de la Rosa y Silvia García F.
