“No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos” (Juan 15:13).
Vamos a viajar con los más enamorados. El romanticismo se demuestra de varias maneras: abrirle la puerta del auto a la novia, caminar de la mano, decirle cosas cariñosas e incluso dejar un partido de fútbol para acompañarla en una interminable tarde de compras. Pero hay una prueba de amor más grande que todas estas, y exige lo máximo del conquistador que desea demostrar sus fuertes intenciones. ¿Quieres saber cuál es?
En la frontera entre Austria y Suiza, hay una flor especial llena de significado. Su nombre es edelweiss, y sus pétalos, que parecen una tela suave, son de un color blanco resplandeciente. Crece en las montañas de los Alpes, generalmente a más de 2,000 metros de altura. Esta planta delicada está protegida por ley y también simboliza el “supremo talismán del amor”.
¿Por qué? Se dice que es una verdadera prueba de amor que el pretendiente suba a los Alpes y le lleve un edelweiss a su amada, ya que el recorrido es peligroso y se necesita mucho valor para arriesgarse.
¿Has oído hablar de otras pruebas de amor? Hay personas que gastan hasta lo que no tienen para comprar un anillo de diamantes; otros cambian de profesión por un gran amor; y hay quienes hacen locuras en público para que todos los vean. En fin, el que ama siempre está dispuesto a pagar un precio por ese sentimiento.
¿Te acuerdas de Jacob, que trabajó siete años por Raquel? ¿Y de Moisés, que salvó a Séfora? ¿Y Rebeca, que dio de beber a varios camellos? También tenemos a Salomón, quien escribió el libro de Cantares para expresar su amor apasionado. Hay muchas historias de amor en la Palabra de Dios, como la de Rut y Booz o la de José y María, quienes pasaron por muchas pruebas.
Nuestro Creador, que es amor, compartió con sus criaturas el don de amar y ser amados. Pero nada en el universo concentró tanto amor en un solo gesto como cuando el Padre entregó a su Hijo para ser sacrificado por la redención de los pecadores. Este acto dejó sin aliento incluso a los habitantes de las galaxias más lejanas.
Vivamos dando pruebas irrefutables de nuestro amor por Jesús. Tenerlo siempre en tus pensamientos es lo mejor que puedes hacer. Confía en este amoroso Creador que entregó su vida para poder tenerte nuevamente en sus brazos.
¡Y no necesitarás escalar los Alpes por un edelweiss!
Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca
Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez
