Perdónense si alguno tiene una queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes». Colosenses 3:13
Saulo creía que obedecía a Dios mientras perseguía a los cristianos. En cierta ocasión, se dirigía a Damasco con la intención de arrestar a más creyentes. De repente, una luz brillante del cielo lo rodeó y se cayó del caballo que montaba. Luego escuchó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Para su sorpresa, era Jesús quien le hablaba.
Los hombres que iban con Saulo se quedaron muy asustados, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie. Por fin, Saulo se puso de pie, pero no podía ver nada. Entonces, lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Ahí vivía un seguidor de Jesús que se llamaba Ananías. Jesús le dijo a Ananías que fuera a la casa donde estaba Saulo y le pusiera las manos sobre la cabeza para que este pudiera ver.
Así como Jesús perdonó a Saulo y cambió su vida, también te perdona a ti cada día si se lo pides.
Actividad. Forma un círculo con tu familia, toma una pelota y dásela a uno de los miembros. Este contará una pequeña historia en la que haya perdonado a alguien; al terminar, le lanzará la pelota a otra persona, quien hará lo mismo. El proceso se repetirá hasta que todos hayan participado.
Oración. Querido Jesús, ayúdame a perdonar como tú me perdonas. Amén.
Tomado de la: Lectura Devocional para Preescolares 2026
«MI MARAVILLOSO JESÚS»
Por: Suni Areli Barba Anaya
Colaboradores: Luz Caiza y Adriana Jiménez
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