«Cuando tengo miedo, confío en ti». Salmo 56:3
¿Alguna vez has tenido mucha hambre? Elías tenía mucho hambre, pues no había comido en ningún lugar a causa de la sequía. Después de anunciarle al rey Acab que iba a haber sequía durante tres años, Elías fue a esconderse en el arroyo de Querit, cerca del río Jordán. Elías sabía que tendría agua para beber gracias al arroyo, pero ¿qué iba a comer?
De repente, Elías vio a unos cuervos que descendían y traían algo en sus picos. Cuando aterrizaron, dejaron caer de sus picos pan y carne. Cuando llegó la noche, otra vez los cuervos llegaron con pan y carne. Al día siguiente se repitió la escena. ¡Qué maravilla! Estos pajaritos habían alimentado al profeta por orden de Dios.
Elías obedeció a Dios en todo lo que le pidió porque confiaba en él. Confiar en Jesús es estar dispuesto a obedecer lo que él te pida, aunque en ocasiones pueda parecerte un pedido un tanto extraño.
Actividad. Pide ayuda a tus padres y prepara un vaso con agua, pega una tarjeta con un dibujo de Jesús y escribe en ella: «Puedo confiar en Jesús».
Oración. Gracias, Jesús, porque puedo confiar en ti. Amén.