El oro es probado en el fuego para purificarlo de la escoria; pero la fe que se purifica mediante las pruebas es más preciosa que el oro refinado. Consideremos entonces las pruebas en forma razonable. No pasemos por ellas murmurando y descontentos. No cometamos errores al querer librarnos de ellas. En el tiempo de prueba debemos aferrarnos a Dios ya sus promesas.
Algunos me han preguntado: “¿No se desanima usted cuando experimenta pruebas?” Y yo les he contestado: “Si por desánimo usted quiere decir tristeza o abatimiento, sí me desanimo”. “¿No le ha hablado usted a nadie de sus sentimientos?” «No; hay un tiempo para el silencio, un tiempo para mantener la lengua como con una rienda, y yo estaba decidida a no pronunciar ninguna palabra de duda o de oscuridad, para no ensombrecer con la melancolía a aquellos con quienes me asociaba. Me he dicho a mí misma: Soportaré el fuego del Refinador; no seré consumida. Cuando hable, hablaré de luz; hablaré de fe y esperanza en Dios; hablaré de justicia, de bondad, de amor a Cristo mi Salvador; hablaré para dirigir las mentes de otros hacia el cielo y las cosas celestiales, hacia la obra que Cristo hace en el cielo por nosotros y hacia la obra que nosotros hacemos aquí en la tierra por él”.
El horno del Refinador tiene que quitar la escoria. Cuando el Refinador vea su imagen reflejada perfectamente en vosotros, os sacará del horno. No seréis dejados para ser consumidos, o para soportar la prueba ígnea más de lo que sea necesario para vuestra purificación. Pero para reflejar la imagen divina es necesario que vosotros os sometáis al proceso que el Refinador ha elegido para vosotros, para que seáis limpios, purificados, y para que desaparezca toda mancha y arruga —ni un solo defecto debe quedar en vuestro carácter cristiano. Que el Señor os ayude… a permitir que la voluntad y la obra de Dios se cumplan en vosotros. Entonces… seréis una luz en vuestro hogar, un rayo de sol… ¡Mirad hacia arriba! Jesús vive, Jesús ama, Jesús se compadece, y él os recibirá con toda vuestra carga de cuidado y perplejidad si acudís a él y depositáis vuestra carga sobre él. Él ha prometido que nunca dejará u olvidará a aquellos que colocando su confianza en él (Nuestra elevada vocación, 2 de noviembre, p. 314).
Confíe en el Señor con todo el corazón, y él nunca la va a defraudar. Si le pide ayuda a Dios, no lo hará en vano. Para animarnos a tener confianza se acerca a nosotros por medio de su Santa Palabra y su Espíritu, y trata de lograrlo de mil maneras. Pero en nada se deleita más que en recibir al débil que acude a él en procura de fortaleza. Si quisiéramos encontrar corazón y voz para orar, ciertamente él encontraría oídos para oír y un brazo para salvar.
No se conoce un solo caso en que Dios haya ocultado su rostro para no oír las súplicas de su pueblo. Cuando todo otro recurso falló, él fue siempre un pronto auxilio en cada emergencia. ¡Quiera Dios bendecirla, querida alma pobre, sacudida y maltratada! Aférrese de su mano; no la suelte. La llevará a usted, a sus hijos y todas sus penas y pesares, si está dispuesta a depositarlos sobre él (Cada día con Dios, 4 de julio, p. 192).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
4to. Trimestre 2025 «LECCIONES DE JOSÚE ACERCA DE LA FE»
Lección 12: «¡DIOS ES FIEL!»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
kebo88 | slot online | slot gacor
kebo88 | kebo88 | kebo88 | slot gacor | slot gacor | slot gacor
