Teniendo tan preciosas promesas bíblicas delante de vosotros, ¿podéis dar lugar a la duda? ¿Podéis creer que cuando el pobre pecador desea volver y abandonar sus pecados, el Señor le impide con severidad que venga arrepentido a sus pies? ¡Desechad cuentos pensamientos! Nada puede perjudicar más a vuestra propia alma que tener tal concepto de vuestro Padre celestial. Él aborrece el pecado, pero ama al pecador, pues se dio en la persona de Cristo para que todos los que quieran puedan ser salvos y gozar de eterna bienaventuranza en el reino de gloria. ¿Qué lenguaje más tierno o más poderoso podría haberse empleado para expresar su amor hacia nosotros? Declara: “¿Se olvidará acaso la mujer de su niño mamante, de modo que no tenga compasión del hijo de sus entrañas? ¡Aún las historias le pueden olvidar; mas no me olvidaré yo de ti!” Isaías 49:15 .
Alzad la vista los que vaciláis y tembláis; porque el Señor Jesús vive para interceder por nosotros. Agradecido a Dios por el don de su Hijo amado, y pedid que no haya muerto en vano por vosotros. Su Espíritu os invita hoy. Id con todo vuestro corazón a Jesús y demandad sus bendiciones.
Cuando leáis las promesas, recordad que son la expresión de un amor y una piedad inefables. El gran Corazón de amor infinito se siente atraído hacia el pecador por una compasión ilimitada. “En quien tenemos redención por medio de su sangre, la remisión de nuestros pecados”. Efesios 1:7 . Sí, credo tan solo que Dios es vuestro ayudador. Él quiere restaurar su imagen moral en el hombre. Acercaos a él expresándole vuestra confesión y arrepentimiento, y él se acercará a vosotros con misericordia y perdón (El camino a Cristo, pp. 54, 55).
El ejercicio más exaltado de las facultades del hombre, consiste en comprender a Dios, y regocijarse en él. Esto puede alcanzarse, únicamente cuando nuestros afectos son santificados y ennoblecidos por la gracia de Cristo… En Cristo estaba el esplendor de la gloria de su Padre, la expresa imagen de su persona. Nuestro Salvador dijo: “El que me ha visto, ha visto al Padre”. Juan 14:9 . En Cristo está la vida del alma. Encontramos vida en los intentos que hacen nuestros corazones por aprehenderlo, en nuestros fervientes y afectuosos anhelos de su excelencia, en nuestra intensa búsqueda de su gloria. Cuando estamos en comunión con él, comemos el Pan de vida.
Cuando permitimos que cosas de menor importancia absorban nuestra atención, olvidando a Cristo, alejándonos de él para aceptar otra compañía, ponemos nuestros pies en un camino que conduce lejos de Dios y del cielo. Cristo debe ser el objeto central de nuestros afectos, y entonces viviremos en él, y tendremos su Espíritu…
¿En qué consistirá la felicidad de los redimidos? Cristo es todo en todo. Ellos contemplarán con arrobamiento inenarrable al Cordero de Dios. Derramarán sus cantos de gratitud, alabanza y adoración, a Aquel a quien han amado y adorado aquí. Ese canto lo aprendió y comenzó a cantarlo en la tierra. Aprendió a poner su confianza en Jesús mientras formaban sus caracteres para el cielo. Sus corazones estuvieron en tono con su voluntad aquí. Su gozo en Cristo será proporcionado al amor y la confianza que han aprendido a poner en él aquí (Nuestra elevada vocación, 24 de febrero, p. 63).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
4to. Trimestre 2025 «LECCIONES DE JOSÚE ACERCA DE LA FE»
Lección 3: «MONUMENTOS DE GRACIA»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
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