«Sean ustedes perfectos, como su Padre que esta en los cielos es perfecto».
Mateo 5: 48, RVC
Cuando Dios dio a su Hijo al mundo hizo posible para hombres y mujeres que fueran perfectos por el empleo de cada facultad de su ser para gloria de Dios. Les dio en Cristo las riquezas de su gracia, y un conocimiento de su voluntad. Al vaciarse de sí mismos y al aprender a andar en humildad confiando en la dirección de Dios, los seres humanos serían capacitados para cumplir los elevados propósitos de Dios para ellos.— The Review and Herald, 22 de abril de 1909.
La perfección del carácter se basa en lo que Cristo es para nosotros. Si dependemos constantemente de los méritos de nuestro Salvador y seguimos en sus pisadas, seremos como él, puros e incontaminados. Nuestro Salvador no requiere lo imposible de ninguna alma. No espera nada de sus discípulos para lo cual no esté dispuesto a darles gracia y fortaleza a fin de que puedan realizarlo, No les pediría que fueran perfectos, si junto con su orden no les concediera toda perfección de gracia a aquellos sobre los que confiere un privilegio tan elevado y santo.
Nuestra obra es esforzamos para alcanzar, en nuestra esfera de acción, la perfección que Cristo en su vida terrenal alcanzó en cada aspecto del carácter. Él es nuestro ejemplo. En todos los aspectos debemos esforzarnos para honrar a Dios en carácter. Debemos ser totalmente dependientes del poder que prometió darnos.— A fin de conocerle, 4 de mayo, p. 132.
Jesús no reveló cualidades ni ejerció facultades que los seres humanos no pudieran tener por la fe en él. Su perfecta humanidad es.lo que todos sus seguidores pueden poseer si quieren vivir sometidos a Dios como él vivió.— El Deseado de todas las gentes, cap. 73, p. 636.
Nuestro Salvador es un Salvador para la perfección de todo el ser humano. No es el Dios de una sola parte del ser. La gracia de Cristo obra para disciplinar toda la textura humana. Él lo hizo todo. Él ha redimido a todos. Ha hecho partícipes de la naturaleza divina a la mente, la energía, el. cuerpo y el alma, y todos son su posesión adquirida. Hay que servirlo con toda la mente, el corazón, el alma y las fuerzas. Entonces, el Señor será glorificado en sus santos, aun en las cosas comunes y temporales en las que participen. «Santidad a Jehová» será la inscripción colocada sobre ellos.— A fin de conocerle, 21 de noviembre, p. 333.
LA GRACIA QUE TRANSFORMA
Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2025
«La Maravillosa Gracia De Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Sánchez y Silvia García
