La observancia de la Pascua empezó con el nacimiento de la nación hebrea. La última noche de servidumbre en Egipto, cuando aún no se veían indicios de liberación, Dios le ordenó que se preparase para una liberación inmediata. Él había advertido al faraón del juicio final de los egipcios, e indicó a los hebreos que reuniesen a sus familias en sus moradas. Habiendo asperjado los dinteles de sus puertas con la sangre del cordero inmolado, habían de comer el cordero asado, con pan sin levadura y hierbas amargas. “Así habéis de comerlo —dijo, ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente: es la Pascua de Jehová”. Éxodo 12: 11. A la medianoche, todos los primogénitos de los egipcios perecieron. Entonces el rey envió a Israel el mensaje: “Salid de en medio de mi pueblo. . . e id, servid a Jehová, como habéis dicho”. Éxodo 1 2:31 . Los hebreos salieron de Egipto como una nación independiente. El Señor había ordenado que la Pascua fuese observada anualmente. “Y dijo el—, cuando os dijeron vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro? vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual paso las casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió a los Egipcios”. Y así, de generación en generación, había de repetirse la historia de esa liberación maravillosa (El Deseado de todas las gentes , p. 57).
Entonces el Señor dio a Moisés instrucciones especiales, para que las diera a los hijos de Israel, con respecto a lo que debían hacer para preservarse a sí mismos y a sus familias de la temible plaga que estaba a punto de enviar sobre Egipto. Moisés también debía darles instrucciones con respecto a su salida de Egipto. Les relató la orden de Dios de inmolar un cordero sin defecto, y de tomar la sangre del cordero y pegarla en los postes de las puertas, y también en el dintel superior de las puertas de sus casas. Mientras esta señal estuviera fuera como signo, y comieran el cordero, asado entero, con hierbas amargas, adentro, el ángel de Dios pasaría por la tierra de Egipto haciendo su terrible obra, matando a los primogénitos de los hombres y a los primogénitos de los animales. “Y lo comeréis así: ceñidos vuestros lomos, vuestro calzado en vuestros pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente; es la Pascua de Jehová. Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto. Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis” (Spiritual Gifts, t. 3, p. 222).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
3er. Trimestre 2025 «EL EXODO: VIAJE A LA TIERRA PROMETIDA»
Lección 5: «LA PASCUA»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
