lunes , 17 agosto 2026
Notas de Ellen G. White 2025

La fiesta de Belsasar

 

Debido a la insensatez y debilidad de Belsasar, nieto de Nabucodonosor, la orgullosa Babilonia iba a caer pronto. Admitido en su juventud a compartir la autoridad real, Belsasar se gloriaba en su poder, y ensalzó su corazón contra el Dios del cielo. Muchas habían sido sus oportunidades para conocer la voluntad divina, y para comprender que era su responsabilidad prestarle obediencia. Sabía que, por decreto divino, su abuelo había sido desterrado de la sociedad de los hombres; y sabía también de su conversión y curación milagrosa. Pero Belsasar dejó que el amor por los placeres y la glorificación propia borrasen las lecciones que nunca debiera haber olvidado. Malgastó las oportunidades que se le habían concedido misericordiosamente, y no aprovechó los medios que tenía a su alcance para conocer mejor la verdad. Lo que Nabucodonosor había adquirido finalmente a costo de indecibles sufrimientos y humillaciones, Belsasar lo pasaba por alto con indiferencia (Profetas y reyes, p. 384).

Entonces se leyó e interpretó lo escrito en la pared. Belsasar escuchó la sentencia irrevocable: “Contó Dios tu reino, y le ha puesto fin”. “Pesado has sido en balanza, y fuiste hallado falto”. “Tu reino ha sido dividido y entregado a los medos y a los persas”. Belsasar no tenía excusa, pues se le había dado abundante luz para rectificar su vida. Había tenido la oportunidad de conocer la verdad; pero perdió todos los beneficios del conocimiento por su curso de autoindulgencia; no se encontró con la mente de Dios, como hombre ni como rey, y debido a esto el reino le había sido quitado. El que tiene poder para levantar y derribar, dio el reino a otro.

En la historia de Nabucodonosor y Belsasar, Dios habla a las naciones de hoy. Debemos entender las lecciones que procuró enseñar a estos reyes rebeldes; porque si Belsasar hubiera seguido un curso en armonía con las instrucciones dadas a su abuelo, no solo habría conservado su reino, sino también su vida. Hizo caso omiso de las lecciones, y persistió en su rebelión contra Dios, cometiendo los mismos pecados por los cuales su abuelo había sido reprendido y castigado. Él también se alzó en orgullo y exaltación, y el juicio final de Dios cayó sobre él y su casa. Su gran pecado fue que, a pesar de que Dios le había dado la luz, se negó a caminar por las sendas de la justicia (The Signs of the Times, 20 de julio, 1891, “Results of Refusing to Walk in the Light”, párr. 5, 6).

[Belsasar] era culpable porque había tenido el privilegio de conocer y hacer lo correcto, y de guiar a otros en el camino, y sin embargo se negó a prestar atención a la luz que Dios había permitido que brillara en su camino. Tuvo todas las oportunidades de conocer a Dios y su verdad, pero no quiso negarse a sí mismo para conocer y hacer la justicia. Ahora, en medio de su más pronunciada idolatría y desafío a Dios, la mano implacable escribe su destino (The Signs of the Times, 20 de julio, 1891, “Results of Refusing to Walk in the Light”, párr. 2).

Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
2do. Trimestre 2025 «ALUSIONES, IMÁGENES Y SÍMBOLOS: CÓMO ESTUDIAR LA PROFECÍA BÍBLICA»
Lección 13: «IMAGENES DEL FIN»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

Matinales relacionados

Para estudiar y meditar

  En los lugares celestiales, “La demanda del Padre celestial”, 1o de...

Un buen final

  El carácter santo de Josué no ostentaba mancha alguna. Era un...

Los peligros de la idolatría

  Por indicación de Josué, se había traído el arca de Silo....

Libres para servir

  La fortaleza de un ejército se mide mayormente por la eficiencia...