En la historia de las naciones el que estudia la Palabra de Dios puede contemplar el cumplimiento literal de la profecía divina. Babilonia, al fin quebrantada, desapareció porque, en tiempos de prosperidad, sus gobernantes se habían considerado independientes de Dios y habían atribuido la gloria de su reino a las hazañas humanas. El reino medo-persa fue objeto de la ira del Cielo porque en él se pisoteaba la ley de Dios. El temor de Jehová no tenía cabida en los corazones de la vasta mayoría del pueblo. Prevalecían la impiedad, la blasfemia y la corrupción. Los reinos que siguieron fueron aún más viles y corruptos; y se fueron hundiendo cada vez más en su falta de valor moral.
El poder ejercido por todo gobernante de la tierra es impartido del Cielo; y del uso que hace de este poder el tal gobernante, depende su éxito. A cada uno de ellos se dirigen estas palabras de la Vigía divina: “Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste”. Isaías 45:5 . Y para cada uno constituyen la lección de la vida las palabras dirigidas a Nabucodonosor: “Redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades con misericordias para con los pobres; que tal vez será eso una prolongación de tu tranquilidad”. Daniel 4:27 .
Comprender estas cosas, comprender que “la justicia engrandece la nación”; que “con justicia será afirmado el trono” y que este se sustenta “con clemencia”, reconocer el desarrollo de estos principios en la manifestación del poder de aquel que “quita reyes, y pone reyes”, es comprender la filosofía de la historia. Proverbios 14:34; 16:12; 20:28; Daniel 2:21 .
Esto se presenta claramente tan solo en la Palabra de Dios. En ella se revela que la fuerza tanto de las naciones como de los individuos no se encuentra en las oportunidades o los recursos que parecen hacerlos invencibles; no se halla en su jactanciosa grandeza. Se mide por la fidelidad con que cumplen el propósito de Dios (Profetas y reyes, pp. 367, 368).
La imagen mostrada a Nabucodonosor simboliza el deterioro del poder y la gloria de los reinos de la tierra, y, al mismo tiempo representa adecuadamente el deterioro de la religión y de la moral entre los habitantes de esos reinos. Cuando las naciones se olvidan de Dios se debilitan moralmente en igual proporción. Babilonia desapareció porque en su prosperidad se olvidó de Dios y atribuyó la gloria de su prosperidad a las hazañas humanas.
El reino Medo-Persa fue visitado por la ira del cielo debido a que en ese reino fue pisoteada la ley de Dios. El temor de Jehová no tenía cabida en el corazón de la gente. Las influencias que prevalecieron en Medopersia fueron la impiedad, la blasfemia y la corrupción.
Los reinos subsiguientes fueron aún más viles y corruptos. Se deterioraron porque menospreciaron su fidelidad a Dios. Al olvidarse de Dios se hundieron más y más en la escala de valores morales (Comentarios de Elena G. de White en Comentario bíblico adventista del séptimo día, t. 4, p. 1190).
Notas de Elena G. White para la Escuela Sabática 2025.
2do. Trimestre 2025 «ALUSIONES, IMÁGENES Y SÍMBOLOS: CÓMO ESTUDIAR LA PROFECÍA BÍBLICA»
Lección 05: «LAS NACIONES: SEGUNDA PARTE»
Colaboradores: Xiomara Moncada y Karla González
