domingo , 27 septiembre 2026
Notas de Ellen G. White 2025

Si me adoras

 

“Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos. Respondiendo Jesús, le dijo: Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”.

Satanás le presentó a Jesús los reinos del mundo en la más halagüeña condición. Si Jesús consentía en adorarlo, él por su parte ofrecía renunciar a sus pretensiones al dominio de la tierra. Sabía Satanás que si el plan de salvación se llevaba a cabo y Jesús moría para redimir al género humano, su propio poder quedaría limitado y finalmente anulado, y él mismo sería destruido. Por lo tanto, su estudiado intento era impedir, si fuera posible, la realización de la magna obra comenzada por el Hijo de Dios. Si el plan de la redención del hombre fracasaba, Satanás poseería el reino que entonces pretendía; y se lisonjeaba de que, en caso de obtener éxito, reinaría en la tierra en oposición al Dios del cielo…

Pero Jesús se opuso al tentador con la repulsa: “Vete de mí, Satanás”. Sólo había Jesús de inclinarse ante su Padre (Primeros escritos, pp. 156, 157).

Daba Satanás por suyo el señorío de la tierra, e insinuó a Jesús que podía ahorrarse todo sufrimiento, y que no necesitaba morir para obtener los reinos de este mundo, pues con tal que le adorase se haría dueño de todas las posesiones terrenas y tendría la gloria de reinar sobre ellas. Pero Jesús se mantuvo firme. Sabía que iba a llegar el tiempo en que con su vida redimiría de Satanás el reino de la tierra y que, pasado algún tiempo, todo le quedaría sometido en el cielo y en la tierra. Escogió Jesús una vida de sufrimiento y una espantosa muerte como camino dispuesto por su Padre para llegar a ser legítimo heredero de los reinos de la tierra y recibirlos en sus manos como eterna posesión. También Satanás será entregado en sus manos para que la muerte lo destruya y no vuelva jamás a molestar a Jesús ni a los ángeles en la gloria (Primeros escritos, p. 157).

Cristo no dijo a sus discípulos que su trabajo sería fácil. Les mostró la vasta confederación del mal puesta en orden de batalla contra ellos. Tendrían que luchar “contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires”. Efesios 6:12. Pero no se los dejaría luchar solos. Les aseguró que él estaría con ellos; y que si ellos avanzaban con fe, estarían bajo el escudo de la omnipotencia. Les ordenó que fuesen valientes y fuertes; porque Uno más poderoso que los ángeles estaría en sus filas: el General de los ejércitos del cielo (Los hechos de los apóstoles, p. 24).

1er. Trimestre 2025 «EL AMOR DE DIOS Y SU JUSTICIA»
Lección 9: «EL CONFLICTO CÒSMICO»
Colaboradores: Xiomara  Moncada y Karla González

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