“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos” (Gálatas 6:9).
En un camporí en Jamaica, rodeado de más de diez mil jóvenes llenos de entusiasmo y alegría, conocí a un muchacho que personificaba la esencia de Gálatas 6:9. Su historia era un testimonio viviente del poder de la perseverancia.
Me habló de los desafíos iniciales: la falta de recursos, la resistencia de la comunidad y la enorme brecha de comunicación.
-Hubo momentos en que pensé en tirar la toalla -confesó-. Pero entonces, las palabras de Gálatas 6:9 se convirtieron en mi inspiración.
Este joven descubrió que hacer el bien no es una tarea sencilla. Requiere paciencia, compromiso y una fe inquebrantable en la promesa de que el esfuerzo dará sus frutos a su debido tiempo.
-Ver a estos niños comunicarse… ver cómo sus rostros se iluminan cuando son entendidos… ¡esa es mi cosecha! -dijo con una voz llena de emoción.
Nos contó cómo su programa había comenzado a romper las barreras para los niños sordos, así como para sus familias y la comunidad.
-El bien tiene un efecto dominó. Comienza con una acción, una palabra de aliento, una clase de lengua de señas, y se expande, tocando corazones y cambiando vidas. No se trata de cuán rápido avanzamos, sino de no detenernos -dijo mientras se despedía.
Oración: Te agradezco, Dios, por tu Palabra, que me guía, me fortalece y me aviada a hacer el bien.
Tomado de: Lecturas Devocionales de Adolescentes 2025
“MEGAVALIOSOS»
Por: Andrés J. Peralta
Colaboradores: Jhygceli Dávila y Adriana Jiménez
