La piedra que desecharon los constructores, se ha convertido en la piedra principal. Esto lo ha hecho el Señor, y nos resulta verdaderamente maravilloso. Mateo 21: 42, BLP.
Vivo en la Comunidad Valenciana, rincón del Mediterráneo donde desde tiempos ancestrales los alfareros han estado experimentando con toda clase de materiales para cerámicas. Con su trabajo e ingenio han llegado a desarrollar técnicas que los han puesto en la vanguardia de los ceramistas del mundo. La mayoría de los azulejos se usan para recubrir suelos, pero también las paredes de las cocinas, los baños, los patios o las fachadas de las casas.
Como muchos azulejos son menos resistentes que otros materiales de construcción, con el uso ciertas piezas acaban rompiéndose. En otras partes esas cerámicas rotas terminan su existencia como meros escombros. Pero no aquí.
Se dice que la técnica del trencadís se utilizó por primera vez a gran escala en la finca Güell, en la avenida de Pedralbes de Barcelona, y se popularizó con el Modernismo o Art Nouveau. La arquitectura sinuosa y curva de muros, bancos y torres, casi forzó la ventaja de romper baldosas donde no se podían utilizar enteras, por ser rectas.
Al trocear azulejos que ya tenían su propia decoración y realizar una nueva composición mezclando fragmentos de diversas piezas se consiguen efectos visuales peculiares, a menudo de gran belleza.
A menudo, admirando esas obras de arte construidas con trozos de cerámica rotas, me he parado a reflexionar sobre mi propia vida. También está hecha de fragmentos, muchos desechables; de pedazos recuperados por el Artista Supremo, que da sentido a mis experiencias pasadas, positivas y negativas, haciendo algo útil de lo que podría ser un montón de escombros.
Señor, sigue haciéndolo hoy.
EN MIS PROYECTOS DE VIDA
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2025
«CON JESÚS HOY»
Por: Roberto Badenas
Colaboradores: Nilken Ortíz y Silvia García
