«Para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales, conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor». Efesios 3:10-11
DEBERÍAMOS CONSIDERAR que Cristo no vino al mundo únicamente para realizar la redención de la humanidad, no vino solamente para que los habitantes de este pequeño mundo consideraran la ley de Dios como debía considerarse. sino a demostrar a todos los mundos que la ley de Dios es inmutable y que la paga del pecado es muerte.
Este tema es mucho más amplio de lo que podemos captar a primera vista. Ojalá que todos vieran la importancia de estudiar cuidadosamente las Escrituras. Pareciera que muchos creen que este mundo y las mansiones celestiales constituyen el universo de Dios. No es así. La hueste de los redimidos irá de mundo en mundo, y buena parte de su tiempo lo empleará en investigar los misterios de la redención. Durante toda la eternidad, este tema ocupará continuamente su intelecto. Los privilegios de los que vencen por la sangre del Cordero y la palabra de su testimonio escapan a toda comprensión.
Todos tenemos que luchar contra el enemigo caído. Tengo intenso interés en que todos vean esta batalla a la luz de la Biblia. Comencemos inmediatamente la lucha obteniendo victorias sobre el yo. No demos lugar al diablo. […] Arrojemos todo el peso de nuestra influencia del lado de Cristo.
Cuando miramos la cruz del Calvario, no podemos dudar del amor de Dios o de su deseo de salvarnos. Tiene una inmensidad de mundos que le tributan honor divino, y el cielo y todo el universo habrían estado felices si él hubiera dejado perecer este mundo, pero su amor fue tan grande que dio a su propio Hijo para que muriera a fin de que nosotros fuéramos redimidos de la muerte eterna. Al ver el cuidado y el amor que Dios tiene por nosotros, respondamos entregando a Jesús todas las facultades de nuestro ser, peleando fervorosamente las batallas del Señor. No podemos darnos el lujo de perdernos, ni podemos darnos el lujo de pecar contra Dios. La vida, la vida eterna en el reino de la gloria. lo vale todo.— The Review and Herald, 9 de marzo de 1886.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
