TODO ACTO TIENE UN CARÁCTER DOBLE
Todo curso de acción tiene un doble carácter e importancia. Es virtuoso o malo, correcto o erróneo, de acuerdo con el motivo que lo impela. La frecuente repetición de un hábito erróneo deja una impresión permanente en la mente del que lo ejecuta y también en la mente de los que están relacionados con él en alguna manera, ya sea espiritual o temporal. Los padres o maestros que no prestan atención a las pequeñas acciones que no son correctas, establecen esos hábitos en los jóvenes.—The Review and Herald, 17 de mayo de 1898; Conducción del Niño, 186, 187.
LOS ACTOS DERIVAN SU VALOR DE LOS MOTIVOS
Cada acto deriva su valor del motivo que lo impulsa, y si los motivos no son elevados, puros y abnegados, la mente y el carácter nunca serán bien equilibrados.—The Youth’s Instructor, 7 de abril de 1898; Hijos e Hijas de Dios, 173.
LOS MOTIVOS DAN CARÁCTER A LAS ACCIONES
Es el motivo lo que da carácter a nuestros actos, marcándolos con ignominia o con alto valor moral. No son las cosas grandes que todo ojo ve y que toda lengua alaba lo que Dios tiene por más precioso. Los pequeños deberes cumplidos alegremente, los pequeños donativos dados sin ostentación, y que a los ojos humanos pueden parecer sin valor, se destacan con frecuencia más altamente a su vista. Un corazón lleno de fe y de amor es más apreciable para Dios que el don más costoso. La pobre viuda dio lo que necesitaba para vivir al dar lo poco que dio. Se privó de alimento para entregar esas dos blancas a la causa que amaba. Y lo hizo con fe, creyendo que su Padre celestial no pasaría por alto su gran necesidad. Fue este espíritu abnegado y esta fe infantil lo que mereció el elogio del Salvador.—El Deseado de Todas las Gentes, 567 (1898).
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MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 36: “PRINCIPIOS DE MOTIVACIÓN ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
