«Jehová, ¿Quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? El que anda en integridad y hace justicia, el que había verdad en su corazón». Salmo 15:1, 2, RV95.
Hace poco con mi familia salimos de vacaciones. ¡Qué diversión es estar juntos en familia disfrutando de la naturaleza! Pasamos unos días hermosos. Como tal vez pase en tu familia, no solemos comer mucho en restaurantes pues es más caro. Así que siempre compramos pan, frutas, yogur, cereales e incluso cocinamos si se puede.
Un día viajábamos de noche por una ruta y nos sorprendió un cartel que decía que no se podía pasar con fruta de una región del país a otra para evitar pestes. Habíamos pensado comer nuestras naranjas y manzanas a la mañana siguiente, pero cuando el oficial nos preguntó si teníamos frutas, por supuesto que le respondimos que sí. Felizmente, nos dio la opción de comerlas en el acto, para evitar tirarlas a la basura.
Abrimos el baúl del automóvil y él lo revisó. Nos dijo que debía quedarse con las frutas mientras nosotros estacionábamos, así que le dimos las naranjas y manzanas al momento, y luego nos pusimos a buscar el exprimidor de cítricos, para preparar un buen jugo de naranjas. En medio de esa búsqueda, ya te habrás dado cuenta qué encontramos, por el título de nuestra devoción de hoy: una pera. Solitaria, que nadie había recordado, y que el inspector sanitario no había visto tampoco. Estaba en perfecto estado, pero decidimos llevarla y mostrársela al inspector, ya que había dejado claro que no podíamos pasar ninguna fruta.
Cuando llegamos con la pera, y le comentamos que queríamos ser totalmente honestos con él, y que ni nos habíamos acordado de la pera, el oficial no podría haber estado más gratamente sorprendido y agradecido. Al irnos, compartimos libros misioneros con el personal que inspeccionaba los automóviles, y estoy segura de que habrán causado impacto, ya que fueron entregados por una familia que manifestó total honestidad.
¿Habrías escondido la pera? Acuérdate siempre de ser, como dice el canto ‹fiel en toda prueba: fiel en cosas grandes y pequeñas». Deja que el Señor te guie a ser justo y honesto en todas tus decisiones y caminos. Dios premiará tu integridad total con bendiciones, felicidad, paz en tu corazón, y, en un día cercano, ¡con vivir con él en el cielo!
Cinthya
#MatinaldeMenores
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Tomado De: Lecturas Devocionales Para Menores 2022.
“UN RAYITO DE LUZ PARA CADA DÍA”
Por: «Gabriela Ruth Brizuela de Graf
Ninayette Galleguidos Treviño
Magaly Tuesta Viveros de Alaña
Mirta de Samojluk
Cinthya Samojluk de Graf»
Colaboradores: Uriel Agustin & Karla González.

