LOS HOGARES CON DISCORDIA NO ATRAEN A LOS ÁNGELES
Los hogares en los que reina la discordia no atraen a los ángeles. Dejen los padres y las madres de hacer todas sus críticas y murmuraciones. Eduquen a sus hijos para que hablen palabras agradables, palabras que traigan alegría y gozo. ¿No entraremos ahora en el hogar-escuela como alumnos de Cristo? Traigan la piedad práctica al hogar. Vean entonces si las palabras que ustedes hablan no producen gozo.
Padres, inicien la obra de la gracia de la iglesia en su propio hogar, actúen de tal manera que sus niños vean que están cooperando con los ángeles celestiales. Entréguense a Dios cada día. Edúquense a ustedes mismos y a sus hijos para la vida eterna en el reino de Dios. Los ángeles serán sus poderosos ayudadores. Satanás los tentará, pero no cedan. No pronuncien una sola palabra de la cual el enemigo pueda obtener una ventaja.—Manuscrito 93, 1901.
UN LLAMAMIENTO A LA HOSPITALIDAD
Aun entre los que profesan ser cristianos se ejercita poco la verdadera hospitalidad. Entre nuestro propio pueblo la oportunidad de manifestar hospitalidad no es considerada como debiera serlo: como un privilegio y una bendición. Es en absoluto demasiado escasa la sociabilidad y disposición para hacer lugar para dos o tres más en la mesa de la familia, sin molestia u ostentación. Algunos alegan que “es demasiado trabajo”. No resultaría así si dijéramos: “No hemos hecho preparativos especiales, pero le ofrecemos gustosos lo que tenemos”. El huésped inesperado aprecia una bienvenida como esa mucho más que una preparación elaborada.—Joyas de los Testimonios 2:570 (1900).
ACTITUDES QUE PROPICIAN LA FELICIDAD
Las voces agradables, los modales amables y el afecto sincero que se expresan en todas las acciones, juntamente con la laboriosidad, el aseo y la economía, transforman hasta una simple choza en el más feliz de los hogares. El Creador considera con aprobación un hogar como este.—The Signs of the Times, 2 de octubre de 1884; El hogar adventista, 382 (1894).
EL CULTVO DEL VERDADERO REFINAMIENTO
Es muy necesario que se cultive el verdadero refinamiento en el hogar. Con él se da un poderoso testimonio en favor de la verdad. Sea quien sea que la manifieste, la grosería en las palabras y en la conducta indica un corazón viciado. La verdad de origen celestial no degrada nunca a quien la recibe, ni lo hace grosero o tosco. La influencia de la verdad suaviza y refina. Cuando los jóvenes la reciben los vuelve respetuosos y corteses. La cortesía cristiana se recibe tan solo bajo la actuación del Espíritu Santo. No consiste en afectos o palabras artificiales, ni en inclinarse con reverencia y sonrisas hipócritas. Esta es la clase de cortesía que poseen los del mundo, pero carecen de la verdadera cortesía cristiana. Los buenos modales y el refinamiento verdaderos se obtienen tan solo de un conocimiento práctico del evangelio de Cristo. La verdadera amabilidad y cortesía consiste en manifestar bondad hacia todos, humildes o encumbrados, ricos o pobres.—El hogar adventista, 382, 383 (1894).
#MenteCarácteryPersonalidad#1
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
MENTE CARÁCTER Y PERSONALIDAD TOMO #1
Capítulo 20: “LA ATMÓSFERA DEL HOGAR ”
Por: Elena G De White
Colaboradores: Liseth Orduz & América Lara
