«Por lo tanto, manténganse despiertos, porque no saben qué día vendrá su Señor. Pero entiendan esto: Si un dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, se mantendría despierto para no dejarlo forzar la entrada. Por eso también ustedes deben estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen» (Mateo 24: 42-44).
APLÍCALA A TU VIDA
Lee Texto clave y piensa en el siguiente relato que ilustra la diferencia entre esperar y velar. Un buque pesquero regresaba a casa después de muchos días en el mar. Al aproximarse a la costa, los marineros miraron con ansias hacia el muelle donde se había congregado un grupo de sus familiares para esperarlos. El capitán miró a través de sus binoculares e identificó a algunos de ellos: «Veo a María, la de Guillermo; allí también está Margarita, la de Tomás, y Ana, la de David». Un hombre se preocupó mucho porque su esposa no estaba en el muelle. Apenas pudo, abandonó el buque pensando que algo trágico le había sucedido a su esposa. Corrió entonces hasta su hogar. Al abrir la puerta, ella corrió a su encuentro diciéndole: « ¡Te estaba esperando!».
Él replicó un poco molesto: “Sí, pero las esposas de los otros hombres estaban aguardando que llegaran sus maridos». El estar velando o aguardando a Cristo no implica ser meramente un espectador. Como lo expresó Oswald Chambers: «La única manera de esperar la segunda venida es velar para hacer lo que tenemos que hacer, de manera que el momento de su venida no nos afecte en lo más mínimo. Significa adoptar la actitud de un niño que está seguro de que Dios sabe lo que hace. Entonces, cuando el Señor venga, será algo tan natural como respirar».
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Lección de Escuela Sabática para Jóvenes.
4to. Trimestre 2021 “EL PODER SUPREMO”
Lección 03: « PREPARACIÓN PARA EL MAÑANA… HOY»
Colaboradores: Karla González & Uriel Agustin
