jueves , 23 abril 2026
Vivir En Cristo

23 – Comunicar

ComunicarEl seguidor de Cristo está llamado a ser predicador. A predicar la Palabra de Dios, escrita con su manera de vivir con los demás donde se encuentre, en cualquier círculo social. Sin embargo, comunicar el valor de Dios en la familia con la manera de vivir es fundamental.

Existen cristianos que piensan que si se encargan de las cosas de Dios, de la iglesia y otros asuntos, Dios se encargará de los asuntos de ellos con su familia. Quisiera pensar que es así, pero estoy comprometido a hablarte la verdad. San Pablo dijo que la persona que se casa se debe a su cónyuge. Por lo tanto, es una manera errada de pensar que dedicándose a los asuntos de Dios; sacrificando el tiempo con la familia, Dios va a solucionar los problemas, necesidades y hacerse cargo de ella.

El cristianismo comienza en el hogar. La tragedia del cristiano es aparentar ser cristiano sólo externamente, con los de afuera; y al llegar a casa olvidarse del cristianismo que predicó. El cristiano no puede tratar de alcanzar a otros, sino alcanza primero a los de su casa, su familia. Y naturalmente la experiencia de Cristo no será una realidad. Permíteme hacerte una pregunta: ¿Acaso la ropa la usas sólo cuando sales a la calle o la usas aún estando en casa?

Los primeros que ven tu cristianismo es tu familia. Son tus seres queridos. Por lo tanto, debieras atenderlos primero a ellos espiritualmente. Pero el cristianismo en casa, con la familia es práctico. No de conceptos, teorías o trajes como a veces sucede externamente. En otras palabras, el mayor ejemplo del cristianismo es la manera en que se vive con los seres queridos. Pero, sabes, a veces entendemos mal el crecimiento espiritual. Quisiera disipar la idea de personas que piensan que, simplemente deben estudiar la Biblia y orar para su experiencia personal, para llegar a ser espiritual. Sin embargo, el crecimiento espiritual es el resultado del compartir la experiencia personal con Cristo, con las personas que amamos.

Todos tenemos una responsabilidad para con nuestra familia. Si no cuidamos de nuestra familia, nuestro cristianismo no tiene sentido. Pero existe una realidad: Si tú eres un buen miembro de iglesia, incluso un grande predicador que gana almas para Jesús, pero pierdes a tu familia. Tu cristianismo ha fracasado. Lo aceptes o no. Porque, “si no provees la esperanza de Cristo para los tuyos, y mayormente para los de tu casa, has negado la fe por la cual te convertiste al cristianismo, y eres peor que alguien que no cree en Jesús” (1 Tim. 5:8). Porque las primeras personas a quien debes llevar a Jesús todos los días es a los que están contigo en casa.

La primera carta a Timoteo, capítulo 3, describe la realidad del cristianismo: “Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidara de la iglesia de Dios?”. El cristiano debe de esforzarse a diario por mantener el equilibrio en la manera de vivir en este mundo con su familia, así como su relación con Jesús; si desea cada día experimentar a Jesús en su vida.

Elena White lo dijo de otra manera: “Ninguna disculpa tiene el predicador por descuidar el círculo inferior en favor del circulo mayor. El bienestar de su familia esta ante todo. En el día del ajuste final de cuentas, qué hizo para llevar a Cristo a aquellos de cuya llegada al mundo se hizo responsable. El mucho bien que haya hecho a otros no puede cancelar la deuda que él tiene con Dios en cuanto a cuidar de sus propios hijos” (Obreros evangélicos, 215).

La experiencia cristiana en el hogar debiera de ser “un pedazo del cielo aquí en la tierra”. Donde la comprensión y el amor de Jesús sea el centro de sus vidas cada día. Mi oración diaria, es que cada miembro de iglesia, cuando Jesús aparezca en las nubes con su gloria y majestad, y la trompeta final suene; llegue a su encuentro maravilloso tomado de la mano de los seres queridos con quien vivió en este mundo.

El desafío de hoy:
1. Establece un ambiente cristiano con tu familia y tu manera de vivir. No existe mejor manera de ganarlos para Jesús que predicándoles con nuestra manera de vivir cada día.
2. Realiza una reunión familiar donde canten, reflexionen y mediten en el estudio de la Biblia, y puedan hacer oraciones unidos en familia.
3. Presenta a Cristo en las actividades que realices con tu familia.

“Recuérdate, esto es necesario practicarlo todos los días hasta que Jesús vuelva”

Escrito por: Selvin Rivera
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