Escuché la historia de un hombre que conoció a cinco personas, y descubrió que ellas necesitaban de Jesús en sus vidas. Entonces, comenzó a orar por ellas todos los días. A los quince años de estar orando se convirtieron al Señor los dos primeros. A los veinticinco años de orar se convirtió el tercero. A los treinta años de seguir orando se convirtió el cuarto. Sin embargo, el tiempo pasó y llegó el día en que este hombre murió. Pero cincuenta años después, estando él ya descasando en Jesús, sus oraciones alcanzaron a la última persona de las cinco que había elegido para orar todos los días de su vida. ¿Entiendes el poder de la oración? La oración tiene el poder de vencer los límites de la muerte.
La oración tiene poder para llevar a las personas a Dios y de transformar su manera de vivir en algo maravilloso. A veces, la oración, es mucho más didáctica que todas las palabras o métodos que podamos emplear para tratar de que alguien se convierta de sus malos caminos a los caminos de Dios.
Sin embargo, cuando el cristiano hace una visita necesariamente necesita incluir una oración. La oración otorga una dimensión especial donde Dios es el centro de tu vida. Demuestra la dependencia que el cristiano tiene de Dios y permite que su presencia cambie cualquier atmósfera humana, por lo espiritual.
Cuando oramos por otros, existe una bendición mutua. Es retributivo. Es decir, Dios oye las oraciones y comprende que lo que queremos es, lo que sea mejor para las personas por las que oramos. Esto se lo llama la oración sincera del corazón a Dios. El orar por alguien que sufre una enfermedad o por personas que están solas y necesitan cuidado también puede hacer que pongamos nuestros problemas a la vista. Las oraciones forman un círculo alrededor de nosotros y de aquellos por quienes oramos.
Sabes, cuando el cristiano abraza la gracia de Cristo todos los días, encontrará personas en situaciones donde se le pida orar por ellos o por alguien. Orar por alguien no siempre es lo más fácil de hacer. Sobre todo cuando no conoces a la persona por la que se te pide oración constante.
Entonces, tomar tiempo para conocer a las personas por las que oras es importante. Primero, ayuda a saber cómo orar por esas personas. Segundo, las personas se sienten más cómodas contigo.
Por ejemplo, cuando no conoces a alguien, a veces, resulta muy difícil preguntarle simplemente qué quisiera llevar en oración a Dios. O saber qué le gustaría que tú comuniques acerca de él o de una situación en tu oración. Por supuesto que se puede orar por los propios medios, pero quizá no te sientas cómodo haciéndolo de esta manera. El preguntarles qué quieren llevar a Dios en oración hace que la situación se torne más personal y significativa.
Sin embargo, las oraciones que Dios escucha son las que se hacen con el corazón sincero, cuando se ora apasionadamente y con el corazón. En otras palabras para el cristiano, “La oración debe ser parte de cada visita familiar […] nunca entre a un hogar sin reunirlos a todos, y postrarse y orar con ellos antes de salir” (El ministerio Pastoral, 262).
Sabes, la oración puede ser conmovedora en cualquier circunstancia. Pero en presencia de otros, puede crear lazos poderosos de fuerzas para vencer las luchas personales. La experiencia compartida une a las personas al centrarse en lo espiritual. Recuerda, el cristiano que vive con la realidad de Jesús todos los días es espiritual y siempre está orando por su gente. La invitación de la Biblia es “orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17)
El desafío de hoy:
1. Al realizar una visita en este día, no te despidas sin orar con esa persona sea creyente o no de Jesús.
2. Orar por otras es un privilegio y bendición concedida por Dios. Realiza una lista de personas por las que ores constantemente por sus necesidades.
3. La oración es el arma contra las asechanzas del enemigo. Realiza una cadena de oración por las necesidades de otras personas a quien conozcas.
“Recuérdate, esto es necesario practicarlo todos los días hasta que Jesús vuelva”
Escrito por: Selvin Rivera
Vivir en Cristo
