Dijo también el Señor: «Simón, Simón, Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos»._Lucas 22: 31, 32_
Satanás siempre pone en duda nuestros motivos. Un día se presentó ante Dios y señalando la vida de Job dijo: «Extiende ahora tu mano y toca todo lo que posee, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia» (Job 1: 11). Tú conoces muy bien esta historia. Job tuvo que besar el suelo de la miseria y la enfermedad, pero su fe no lo abandonó. En el texto de hoy vemos nuevamente al enemigo de Dios juzgando los motivos del hombre. Quiso zarandear la vida de Pedro para probarle a Jesús que el discípulo lo servía por interés y no por amor. Infelizmente, cuando Pedro vió que Jesús estaba preso y que el reino que él esperaba parecía desvanecerse, siguió de lejos a su maestro y negó que alguna vez lo hubiese conocido.
¿Sabías que tu y yo somos el mejor argumento que Jesús tiene para probar al universo que el evangelio funciona? Es muy fácil seguir a Jesús y decir que lo amamos cuando tenemos la mesa abundantemente servida, los hijos sanos y la cuenta bancaria en orden. Pero, ¿qué sucede cuando los vientos de las dificultades soplan en nuestra vida? ¿Somos capaces de seguirlo cuando los pies sangran y las lágrimas corren? ¿Podemos decirle al enemigo que está engañado al juzgar que servimos a Jesús por interés mientras pensamos en las bendiciones que podemos recibir de sus manos?
Hoy, «Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo», dice Jesús, pero luego promete: «Pero yo he rogado por ti, para que tu fe no falte».
El Señor se preocupa por ti. ¿No es maravilloso? Él rogó por ti, para que en la hora del dolor no te sientas abandonado. Suplicó al Padre por ti, para que Satanás nunca dé una carcajada de triunfo y te vea derrotado.
Sal hoy de tu casa con la seguridad de que, aunque el enemigo quiera destruirte, no lo conseguirá. Podrá hacer que los negocios no salgan bien, podrá hacer que pierdas el empleo o incluso herirte con llagas como lo hizo con Job, pero por la gracia de Jesús serás el trigo bueno y no la paja que el viento lleva al ser zarandeada.
Dile hoy al Señor: «Encomiendo a ti mi camino y no te suplico que me libres de las pruebas, sino que me hagas fuerte en medio de ellas».
_Por Alejandro Bullón_
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