«Ustedes han comprobado que el Señor es bueno».
1 Pedro 2: 3, TLA
HAN COMPROBADO QUE EL SEÑOR es bueno? ¿Anhela su apetito espiritual tener comunión con él? Podemos descubrir que él es bueno, no teniendo todo lo que deseamos, sino pasando por la escuela de la aflicción. Desde que tenía nueve años, estoy aprendiendo en la escuela de la aflicción. En mi tierna infancia no encontraba nada deseable fuera de las preciosas palabras de Jesús. Desde que probé la Palabra de Dios en toda su dulzura, nunca he dejado de desear más.
Después de ir a Australia me vi afectada por el reumatismo y la malaria. Durante once meses no pude utilizar libremente mis brazos. Después de preguntarme durante una semana qué podía significar eso, terminé por concluir que sería mejor dejar de preguntármelo y entregarme en las manos del Señor. […] Durante la noche, solo durante poco tiempo podía olvidar el dolor lo suficiente para dormir. Sin embargo, yo comprobé la bondad del Señor. El sentido de su presencia me aislaba del mundo, al punto de que parecía que podía hablar cara a cara con él como Moisés. En medio de todo el dolor y el sufrimiento, sentía que tenía conmigo a un Compañero celestial. […]
Cristo dice: «Yo estoy a tu mano derecha para ayudarte». ¿Qué más podríamos desear en nuestra debilidad? ¿Iremos de una a otra persona, llevándole nuestras aflicciones, contándoles a los seres humanos las tentaciones que tenemos y cuán débiles estamos? El Salvador está a nuestra mano derecha y nos ofrece elevarnos para que nos podamos «sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús» (Efe. 2: 6). Pero, demasiado a menudo nos alejamos de él y de sus promesas y les contamos nuestras dificultades a aquellos que, como nosotros, son mortales, y que tienen dificultades que únicamente Cristo puede llevar. […] No sigamos deshonrando a Dios al alejarnos de él volviéndonos a la ineficacia humana. […]
Llevemos nuestras penurias al Maestro. Digámosle: «Aquí estoy, Señor. Tú sabes todo de mí y puedes ayudarme. Seguiré en tus huellas y haré tu voluntad». Cuando nos encomendamos a Dios, podemos tener la seguridad de que en todo tiempo de aflicción tendremos toda la ayuda que necesitemos.— Manuscrito 91, 1901, pp. 1-4.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Ana Hironymus & Miguel Miguel

