«La palabra del Señor vino a mí, y me dijo: «Antes de que yo te formara en el vientre, te conocí. Antes de que nacieras, te santifiqué y te presenté ante las naciones como mi profeta”». Jeremías 1:4-5, RVC

¡Qué interesante! Es difícil leer este pasaje de la Escritura y no preguntarse si lo que aquí se dice de Jeremías tendrá alguna aplicación práctica para nosotros en pleno siglo XXI. La respuesta es un resonante sí.
La primera utilidad práctica consiste en saber que el Dios que conoció a Jeremías antes de nacer, también nos conoció a ti y a mí. ¿Debería esto asombrarnos? No, si recordamos que fue Dios quien «creó mis entrañas; y me formó en el vientre de mi madre» (Sal. 139:13, NVI. ¡Qué verdad tan solemne! Antes de que nuestros padres nos conocieran, ya Dios nos conocía. Antes de que ellos nos amaran, ya Dios nos amaba.
El segundo valor práctico de esa verdad lo capta bien H. Peterson cuando escribe que, si Dios nos conocía aun antes de naciéramos, entonces no tenemos que seguir considerando la vida como un rompecabezas al que estamos tratando de darle sentido.¡La vida tiene significado porque el Dios que estuvo al principio de nuestra historia, también estará al final de ella!
Hay todavía otra aplicación práctica: el Dios que apartó a Jeremías para su ministerio profético, también nos ha llamado a cumplir un santo propósito: anunciar «las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable» (1 Ped. 2:9). Por cierto, no tenemos que ser profetas, como Jeremías, para cumplir nuestro «ministerio»; lo que si tenemos que hacer es descubrir la parte que nos toca realizar en el plan eterno del cielo», tal como lo dice la siguiente cita:
«Tan ciertamente como hay un lugar preparado para nosotros en las mansiones celestiales, hay un lugar designado en la tierra donde hemos de trabajar para Dios» (Palabras de vida del gran Maestro, cap. 25, p.262).
¿Ya descubriste tu lugar?
Gracias, Padre, porque siempre me has conocido, porque siempre me has amado y porque me concedes el supremo privilegio de servir al Rey de reyes y Señor de señores.
#MatinalDeAdultos
#RadioJovenAdventista
#MeditacionesDiarias
Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2022
«NUESTRO MARAVILLOSO DIOS»
Por: FERNANDO ZABALA
Colaboradores: Silvia García & Isaí Cedan