Martes
Lección 1:
«EL EJERCICIO ESPIRITUAL».
Versículo:
<Este mensaje está creciendo y dando fruto en todas partes del mundo, igual que ha sucedido entre ustedes desde que oyeron hablar de la bondad de Dios y reconocieron su verdad>,
Colosenses 1:6
- Las resoluciones de año nuevo se parecen mucho a los ejercicios de la vida espiritual. En un momento de convicción expresamos nuestras esperanzas en forma de decisiones para cambiar una cosa u otra en nuestra vida. Pero estos compromisos son como «telas de araña», según los describe Elena G. de White en El camino a Cristo. Las buenas intenciones nos llevarán solo al punto en el que tomamos la decisión de hacer promesas. Cuando fallamos y quebrantamos una promesa, sentimos como si toda nuestra relación con Dios fuera un fracaso. Pero la manera de crecer no es por medio de promesas, sino permaneciendo abiertos a la influencia del Espíritu de Dios. Permanecer más cerca de Dios no significa hacer un gran esfuerzo, sino entrenar la mente y el corazón para seguir conectados con él. Si queremos desarrollar músculos tenemos que alzar pesas, no una vez, sino un sinnúmero de veces. Si queremos aprender a tocar el piano comenzamos estudiando la lección número 1, después la número 2, y así sucesivamente a medida que vamos creciendo en el conocimiento. ¿Queremos desarrollar la capacidad de correr quince kilómetros? Comencemos a entrenar. Si dejamos de hacerlo un día, si dudamos o nos cansamos, no tenemos por qué sentirnos mal, porque eso significa que somos humanos como los demás. La única manera en que realmente fallamos es cuando nos apartamos por completo de Dios. Pedro escribió estas palabras para aquellos de nosotros que a veces trastabillamos en el camino.
- En primer lugar, recordemos que Dios proveyó gratuitamente la gracia que hace que podamos ser miembros de su reino. Veamos 2 Pedro 1:3, 4.
- En segundo lugar, podemos entrenar con una serie de ejercicios que harán que nuestra conexión con Dios sea más fuerte. Veamos 2 Pedro 1:5-7.
- En tercer lugar, si alguna vez vacilamos o nos cuesta entrenarnos, no renunciemos. Recordemos que somos hijos del reino. No perdamos de vista nuestro lugar en su familia. Recordemos el Calvario, y la manera en que comenzamos este recorrido y, por la gracia de Dios, retomemos el recorrido donde habíamos quedado. Veamos 2 Pedro 1:8, 9.
- Una cosa más: El autor de 2 Pedro tenía mucha experiencia con todo esto de comprometernos, comenzar de nuevo y detenernos. Aprendamos de él y comencemos nuestro entrenamiento.
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Lección de Escuela Sabática para Fe Real 4to Trimestre 2026
Lección # 01 «EL EJERCICIO ESPIRITUAL »
Colaboradores: Fernanda Guevara y Adriana Jiménez
