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Si los discípulos estaban tan equivocados al pedir que fuego celestial consumiera a los samaritanos, ¿por qué el profeta Elías pidió fuego del cielo en 2 Reyes 1: 1-16? Es que el contexto de estos dos relatos es totalmente diferente: Elías oró para que descendiera fuego para vindicar el nombre de Dios, pero los discípulos estaban enojados porque la gente no los recibía bien. Dios, en su soberanía y en su facultad como juez, en distintas ocasiones delega en sus profetas la ejecución de la sentencia judicial que él mismo ponuncia contra los impíos. Cuando Elías hizo que descendiera fuego del cielo estaba ejecutando el designio divino, actuando en nombre de Dios, lo cual se hace evidente cuando Dios le ordena perdonar la vida al tercer emisario. Este relato pone de manifiesto que Dios sigue siendo misericordioso aun en los momentos en que actúa como juez.
El Antiguo Testamento ofrece muchos relatos de la manifestación de Dios en el juicio. Génesis relata cómo destruyó el mundo mediante un diluvio (8: 21-23), asimismo, la destrucción de las ciudades de Sodoma y Gomorra con fuego (19: 28). Ambos relatos son un ejemplo del juicio final de Dios sobre el mundo entero (Apocalipsis 20: 9). Dios es el Juez definitivo; él tendrá la última palabra en el caso de cada persona, lo cual consuela a quienes han sufrido juicios injustos en los tribunales terrenales y en las relaciones humanas. El tribunal de Dios revocará las decisiones erróneas de los tribunales terrenales. Dios es justo y misericordioso, y recibirá la adoración de toda la creación cuando los santos y los ángeles por igual reconozcan que todos y cada uno de los juicios divinos fueron justos y verdaderos (Apocalipsis 15: 2-4; 19: 1-4).
Mientras que en el Antiguo Testamento Dios ejerció en ciertas ocasiones su papel de juez a través de profetas como Elías, en el Nuevo Testamento Jesús eximió a la iglesia por completo de la responsabilidad de la destrucción. Esto explica por qué Dios nunca ha vuelto a utilizar a su iglesia como instrumento de ruina, aunque el Nuevo Testamento sí contiene relatos de juicios directos de Dios, como la muerte de Ananías y Safira (Hechos 5: 1-11). La reprimenda de Jesús contra Santiago y Juan por querer que descendiera fuego del cielo se aplica a todos los cristianos a lo largo del tiempo. Todo seguidor de Cristo que pretenda ser juez se encuentra bajo la misma reprensión divina.
Jesús vendrá como juez cuando regrese, y llevará a cabo la destrucción a través de los ángeles (Mateo 13: 41-42), pero cuando vino la primera vez como ejemplo humano para cada líder de la iglesia, su misión nunca incluyó acabar con la vida humana. La mayor fuerza física que usó Jesús fue cuando volcó las mesas en el Templo (Marcos 11). Volcó mesas, no familias o vidas humanas. Jesús era amable. Ni una sola vez golpeó o hirió a una persona (Mateo 12: 20). Lo único con vida que Jesús destruyó fue una higuera (Marcos 11: 20-21), y ese fue un ejemplo de una nación condenada por el juicio divino.
Después de repasar el texto que escribiste y resaltaste:
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¿Qué partes te parecen más difíciles?
¿Qué otros principios y conclusiones puedes identificar?
¿Por qué destruye Dios?
¿Cómo conciliamos esta parte de su naturaleza con su naturaleza amorosa y misericordiosa?