miércoles , 15 abril 2026
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Devocional Vespertino 2026

«VIVAMOS LA NUEVA VIDA»

 

«Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas».

Mateo 7:12

Cristo vino a enseñarnos no solamente lo que debemos saber y creer, sino también lo que debemos hacer al relacionarnos con Dios y nuestro prójimo. La regla de oro de la justicia requiere que hagamos con los demás lo que quisiéramos que nos hicieran a nosotros: «Han sido adquiridos con la sangre del Salvador; han sido comprados por preci0>>.

En toda nuestra relación con nuestros prójimos, ya sean creyentes o no, debemos tratarlos como Cristo los trataría en nuestro lugar. Si es para nuestro bien presente y eterno obedecer la ley de Dios, será para su bien presente y eterno que lo hagan también. Nuestra meta más alta debe consistir en que seamos para ellos obreros médicos misioneros de acuerdo con la orden de Cristo.

Todos los que entren por las puertas de perlas en la ciudad de Dios deberán haber manifestado a Cristo en todas sus actividades. Esto es lo que los convierte en mensajeros de Cristo, en sus testigos. Deben dar un testimonio claro y definido contra todo mal proceder, y señalar al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Él da poder, a todos los que recibe, de ser hijos de Dios.

La regeneración es la única senda por medio de la cual podemos llegar a la ciudad santa. Es angosta, y estrecha la puerta de entrada, pero por ella debemos guiar a hombres, mujeres y niños, enseñándoles que para ser salvos deben tener un nuevo corazón y un nuevo espíritu. Los antiguos rasgos de carácter hereditarios deben ser vencidos. Los deseos naturales del alma deben cambiar. Se debe renunciar a todo engaño, toda falsificación y toda maledicencia. Hay que vivir una vida nueva, que hace de  hombres y mujeres seres semejantes a Ctisto. Debemos nadar, por así decirlo, contra la corriente del mal.

El camino que conduce al cielo es angosto, cercado por la ley divina de Jehová. Los que lo siguen deben negarse constantemente a sí mismos. Deben obedecer las enseñanzas de Cristo. No confiemos  en el hombre, sino en Jesucristo, que murió para que pudiéramos obtener justicia.— Carta 103, del 9 de abril de 1905, dirigida a E. S. Ballenger, uno de los administradores del Sanatorio Paradise Valley.

 

Tomado de: Lecturas Devocional Vespertino 2026
«Cada día con Dios»
Por: Elena G. White
Colaboradores: José Aguirre S.  y Silvia García F.

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