«Pues el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles». Salmo 37:28
¿Hay alguien que Dios haya traído a su mente a quien necesite perdonar? Tal vez le preocupa que si perdona a esa persona, el Señor será demasiado suave con ella y no será justo.
Los sentimientos conflictivos con los que está lidiando no son nuevos. A lo largo de la historia, las personas han sido desafiadas a perdonar como lo hizo Cristo. De hecho, uno de los ejemplos más asombrosos es cómo la iglesia primitiva perdonó a Pablo. Antes de ser salvo, persiguió brutalmente a los cristianos (Hechos 8: 1-3).
Pero después de que Pablo aceptó a Cristo, Dios desafió a la iglesia, la misma gente a la que Pablo había aterrorizado, a tenderle la mano con amor (Hechos 9: 10–16). Afortunadamente, la gente de la iglesia primitiva obedeció a Dios y lo perdonó, liberando a Pablo para que se convirtiera en un testigo poderoso.
Usted también debería perdonar. No se sabe lo que Dios quiere hacer a través de usted o de la persona que lo lastimó. Lo único que sí sabe es que mientras albergue falta de perdón, no será libre. Así que no tema dejar que Dios maneje la situación. Su plan de justicia para su ofensor puede sorprenderlo.
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Tomado de la: Lectura Devocional de Familiares 2026
«CADA DÍA EN SU PRESENCIA»
Por: Charles F. Stanley
Colaboradores: Familia Mariscal y Claudia Escamilla
