domingo , 13 septiembre 2026
Matinal Para Jóvenes 2023

‘VENI, VIDI, VICI’

BENIGNIDAD- MAGNANIMIDAD

«Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo.» Juan 16:33

Julio César se encontraba ante el Senado romano, tenía que fortalecer su imagen porque estaba en medio de una guerra con Pompeyo. Eligió bien sus palabras y decidió hacer referencia a otra batalla que acababa de ganar. En la ciudad de Zela, del reino del Bósforo, se habían refugiado sus enemigos y en solo cinco días había vencido. Fue una victoria rapidísima. Dando un informe a sus compatriotas dijo: «Veni, vidi, vici.» En español sería algo así como: «Vine, vi y  vencí» Nadie dudaría de que Julio César era magnífico, hizo cosas excepcionales.

Jan III Sobieski fue rey de Polonía en el siglo XVII. Ya desde pequeño  demostró ser una persona  aguerrida. Mató su primer oso a los nueve años. Tras formarse académicamente y viajar por los lugares más famosos de Europa, volvió a Polonía donde, después  de muchos avatares, terminaría siendo monarca. Tras una terrible batalla contra los turcos otomanos en Kahlenberg, escribió una carta  al papa en la que ponía: Veni, vidi, Deus vicit. En español: «Vine, vi y Dios venció.» Era una persona muy religiosa y atribuyó la victoria a Dios. Nadie dudaría de que Jan III Sobieski era alguien magno, hizo grandes cosas.

Jesús fue un carpintero de Galilea. Llegó a este mundo para luchar  en la guerra más dilatada de la historia del universo. Las armadas  del mal habían  sometido  y subyugado  durante  siglos a millones  y millones  de personas. Era el sitio de más duración y la esperanza de los esclavos y vencidos  parecía  desvanecerse. Y aquel carpintero se enfrentó al mayor ejército con un simple madero. Talló una experiencia de amor y bondad que acabaron  clavándose  en una cruz. Su misión era mostrar que el Rey de los Cielos es pura generosidad y que da lo más preciado  por sus criaturas. Nadie escribió a su muerte  la frase que se merecía: Veni, mori, vici. En español: «Vine, morí y vencí.» Algún tiempo  después, Pablo lo reconocerla: «Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pescadores[…]. Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén» (1 Tim. 1:15-17).

Yo me atrevería a añadir un adjetivo más a los que ya dijo Pablo porque nadie dudaría  de que Jesús era la persona más magnánima. Hizo lo que tenía que hacer, lo dio todo por nosotros.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2023
«CARÁCTER» SER COMO JESÚS Y DISFRUTAR DE LA ETERNIDAD
Por: «Víctor Manuel Armenteros Cruz»
Colaboradores: Isaí Cedano & Esther Jiménez A

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