miércoles , 17 junio 2026
Matinal Adolescentes 2026

Vendedor inexperto

 

SEÑOR, ACEPTA LAS OFRENDAS DE MIS LABIOS! (SALMO 119:108, NVI).

Reportaje: Esta es una oportunidad única de ofrecerte una aventura futura única con viajes inolvidables. Porque compartir es entregarte a las manos de Dios para vender libros de esperanza a lectores que merecen el cielo.

Hoy recuerdo la ciudad de Paranaguá (estado de Paraná, Brasil), junto al océano Atlántico. Fue ahí donde descubrí que mi timidez para vender es inversamente proporcional a mi extraversión para predicar. Pero valió la pena cada día, cada experiencia y cada casa visitada. ¡Incluso la de una puerta blanca con ventanas amarillas!

Era la séptima visita del día, y yo estaba cansado de tantos «no». Por fin, una señora dueña de una casa me recibió con una sonrisa y me dijo: «¡Espera un momentito, voy a terminar de lavar los platos y conversamos!». Me sentí como quien sueña lleno de optimismo, hasta darme cuenta de que un señor mayor me observaba desde el otro sillón. ¡Hola! ¿Dudé? Saqué el muestrario y comencé a recitar de memoria el texto de la oferta. Generalmente no me dejaban terminarlo, pero él me dejó. Emocionado, llegué hasta el final, más de ocho minutos después, ¡y no podía creerlo! «¡Él se quedará con los cuatro libros y también le venderé a la otra persona después!», pensé, lleno de entusiasmo. Saqué el bolígrafo, puse el block de pedidos en su regazo y, en ese momento, la mujer regresó. Sorprendida, me preguntó: «¿Qué está haciendo, joven?». «¡Le estoy vendiendo salud a este simpático señor!», respondí animado. Ella, conteniendo la risa y moviendo la cabeza, me echó un balde de agua fría y me dijo: «¿Simpático señor? ¡Es mi abuelo, tiene 89 años y es completamente sordo!». Se me cayó la cara de vergüenza y rogué que la tierra se abriera y me tragara. ¡Qué locura haberle hablado como a un loro, como quien no para de escuchar una sola palabra!

¿Y tú? ¿Alguna vez has tenido la sensación de gritar sin que nadie te escuche? Debes saber que Jesús siempre escucha lo que dices o sientes. Puede parecer que las nubes cargadas de cielo pasen en silencio ante Dios, pero ¡créelo!, el Sol de justicia siempre está a tu lado. Haz como Moisés antes de abrir el Mar Rojo, o como Elías antes de llamar al fuego del cielo. Ora, habla, di tus deseos, grita y espera. El Dueño del universo siempre tendrá un espacio para escuchar tus sueños. ¿Comprendes? Ah, y ni siquiera tendrás que vender nada, porque él ya pagó todo en la cruz.

Tomado de la: Lectura Devocional de Adolescentes 2026
“LA VUELTA AL MUNDO EN 365 DÍAS»
Por: Odailson Fonseca

Colaboradores: Matilde Reyes y Adriana Jiménez

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