«Como buenos administradores […], cada uno de ustedes sirva a los demás» (1 Pedro 4: 10).

El siervo con cinco monedas usó ese dinero para ganar cinco monedas más. El siervo con dos monedas también usó el dinero para ganar dos monedas más. Pero el siervo que tenía una moneda, simplemente la escondió. Cuando el señor regresó, les preguntó qué habían hecho con el dinero. El primer siervo le devolvió sus cinco monedas y cinco más que había ganado. El señor dijo: «Hiciste bien». El segundo siervo le devolvió sus dos monedas y dos monedas más. El señor dijo: «Hiciste bien». Pero el tercer siervo dijo: «Enterré la moneda, aquí está». El señor se enojó mucho. No le había dado la moneda para que la escondiera. Tenía que haberla usado.
¿Por qué Jesús contó esta historia? Él quiere que usemos los dones que nos dio el Espíritu Santo, y que no los dejemos escondidos. Usa tus dones. El Espíritu Santo te los dio para que los disfrutes.
Querido Jesús, gracias por mis dones. Ayúdame a usarlos. Amén.
Materiales: Tres muñecos y quince monedas. Coloque los muñecos en fila y permita que su niño vaya entregando las monedas a medida que usted relata la historia.
Actividad: Representar la parábola con los muñecos.
Tomado de: Lecturas devocionales para los más pequeños 2014
“¿Qué dice Jesús?”
Rosanne C. Tetz