«Porque no tenemos un sumo sacerdote que no puede compadecerse de nuestras debilidades, pues él fue tentado en todo igual que nosotros pero sin pecado». Hebreos 4:15, RVA15

CONSIDEREMOS CUÁNTO LE COSTÓ a nuestro Salvador, en el desierto de la tentación, proseguir en favor de nosotros el conflicto con el astuto y maligno enemigo. Satanás sabía que todo dependía de su éxito o fracaso en su tentativa de vencer a Cristo con sus múltiples tentaciones. Satanás sabía que el plan de salvación sería llevado a cabo hasta su cumplimiento, que su poder le sería quitado, que su destrucción sería cierta, si Cristo soportaba la prueba que Adán no pudo soportar.
Las tentaciones de Satanás alcanzaron su máxima efectividad al degradar la naturaleza humana, porque el ser humano no podía hacer frente a su poderosa influencia. Pero Cristo, en lugar de los seres humanos, como representante de la humanidad, descansando plenamente en el poder de Dios, soportó el difícil conflicto a fin de ser un perfecto ejemplo para nosotros. Hay esperanza para el ser humano. […] La obra que está delante de nosotros es vencer como Cristo venció. Él ayunó durante cuarenta días y sufrió el dolor que produce el hambre. Cristo sufrió por nosotros más allá de nuestra comprensión, y nosotros hemos de recibir la prueba y el sufrimiento por causa de Cristo, para que podamos vencer como él venció, y ser exaltados al trono de nuestro Redentor. […]
Tenemos todo que ganar en el conflicto con el poderoso enemigo, y no nos atrevamos por un momento a rendirnos a su tentación. Sabemos que por nosotros mismos no es posible que tengamos éxito; pero así como Cristo se humilló y tomó nuestra naturaleza, conoce nuestras necesidades y ha soportado las más difíciles tentaciones que el ser humano deba soportar, ha vencido al enemigo al resistir sus sugestiones, a fin de que los seres humanos puedan aprender a ser vencedores. Fue revestido con un cuerpo como el nuestro, y en todo respecto sufrió lo que sufrirán los seres humanos y muchísimo más. Nunca se nos demandará que suframos como sufrió Cristo, pues los pecados no de uno, sino de todo el mundo fueron colocados sobre él. Sufrió la humillación, el reproche, el sufrimiento y la muerte para que siguiendo su ejemplo pudiéramos heredar todas las cosas.— Manuscrito 65, 1894.
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Devocional Vespertino Para 2023.
«A FIN DE CONOCERLE»
Por: ELENA G. DE WHITE
Colaboradores: Ruben D. Salazar & Miguel Miguel
