lunes , 21 septiembre 2026
Matinal Para Adultos 2018

Una vida convertida

«Donde tú mueras, moriré yo «y allí seré sepultada. Traiga Jehová sobe mí el peor de los castigos, si no es solo la muerte lo que hará separación entre nosotras dos». Rut 1: 17

RUT CONOCIÓ A DIOS A TRAVÉS DE NOEMÍ. Creyó en el Dios de Noemí, el Dios del pueblo de Israel, un Dios creador, todopoderoso, que hizo muchos milagros en favor de su pueblo y que no escatima en bendiciones para todo aquel que le sirve y le obedece con fe.

Cuando llegó al campo de Booz, Rut halló gracia delante de él. Booz, reconociendo el sacrificio de Ruth, le dijo: «He sabido todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre, y la tierra donde naciste, para venir a un pueblo que no conocías» (Rut 2: 11).

Únicamente una persona convertida puede hacer lo que hizo Rut: dejar absolutamente todo para aceptar a Dios. Las Escrituras muestran que ella era una mujer obediente, algo que se hace evidente por ejemplo en lo que le dijo a su suegra: «Haré todo lo que tú me mandes» (Rut 3: 5). Además, Booz dijo de ella: «Toda la gente de mi pueblo sabe que eres mujer virtuosa» (vers. 11). Las mujeres del pueblo le dijeron a Noemí: «Tu nuera, que te ama, lo ha dado a luz, y ella es de más valor para ti que siete hijos» (Rut 4: 15).

Sin lugar a dudas, Rut aceptó a Dios con todos los principios y creencias que eso conllevaba. Al llegar a Belén, una tierra extraña, subyugó su corazón. Con las fuerzas provenientes de Dios, pudo cruzar barreras culturales y vencer toda resistencia familiar, hasta conseguir la bendición de tener un hogar bien cimentado. Como si eso hubiera sido poco, también logró ser parte del linaje de Jesús, porque aceptó de todo corazón pertenecer a ese pueblo y amar a Dios sobre todas las cosas. El Comentario bíblico adventista (t. 2, p. 432) nos dice lo que Elena G. de White señala al respecto: «En Rut había ocurrido un cambio durante su trato con Noemí, y sabía que estaría más contenta y se sentiría más en casa en la extraña tierra de Israel que en su terruño de Moab, entre sus amigos de siempre. El conocimiento del verdadero Dios liga los corazones humanos con vínculos más estrechos que los de raza o familia».

Pidamos a Dios en profunda oración, una transformación total de nuestro ser y una entrega sin reservas.

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Tomado de: Lecturas Devocionales para Adultos 2018
“Fuentes De Vida¨
Por: David Javier Pérez

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