Dios es Salvador
«Por eso, así ha dicho el Señor: «Si te vuelves a mí, yo te restauraré, y tú estarás delante de mí. Si entresacas lo precioso de lo vil, serás como mi boca. ¡Haz que ellos se vuelvan a ti, pero tú no te vuelvas a ellos! Entonces yo te pondré en este pueblo como un fuerte muro de bronce. Ellos pelearán contra ti, pero no te vencerán, porque yo estoy contigo. Yo te protegeré y te defenderé». Palabra del Señor». Jeremías 15: 19-20, RVC
VI A UN ÁNGEL DE PIE con una balanza de dos platillos en cada mano, que pesaba los pensamientos y el interés del pueblo de Dios, especialmente de los jóvenes. En el platillo de una balanza estaban los pensamientos y los intereses que tendían hacia el cielo; en el platillo de la otra se hallaban los pensamientos y los intereses terrenales; en este platillo se arrojaba toda la lectura fantasiosa, los pensamientos dedicados a las modas, la ostentación, la vanidad y el orgullo, etcétera.
¡Qué solemnes momentos los nuestros! Los ángeles de Dios, de pie, pesan con balanzas los pensamientos de los que profesan ser hijos de Dios, de aquellos que aseveran haber muerto al mundo y estar vivos para Dios. El platillo lleno con los pensamientos terrenales, la vanidad y el orgullo, bajaba rápidamente a pesar de que se agregaba una pesa tras otra al platillo opuesto. El platillo que contenía los pensamientos e intereses referentes al cielo subía mientras que el opuesto bajaba.
¡Qué liviano era! Lo cuento tal como lo vi; pero nunca podré reproducir la solemne y vívida impresión que se grabó en mi mente, al ver al ángel que tenía la balanza donde se pesaban los pensamientos e intereses del pueblo de Dios. Dijo el ángel: «¿Podrán entrar ellos al cielo? No, no, nunca. Diles que la esperanza que ahora poseen es vana, y que a menos que se arrepientan prestamente, y obtengan la salvación, perecerán».
La apariencia de piedad no salvará a nadie. Es preciso que todos tengamos una experiencia profunda y viva. Esto es lo único que hará que superemos el tiempo de angustia, cuando sean probadas nuestras obras para ver de qué clase han sido. Si han sido de «oro, plata y piedras preciosas», serán escondidas en lo secreto del pabellón de Jehová. Pero si nuestras obras han sido de «madera, heno y hojarasca» (1 Cor. 3: 12), nada podrá librarnos del fuego de la ira de Jehová. — Testimonios para la iglesia, t. I, pp. 119-120.
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Devocional Vespertino Para 2020.
«Conocer al Dios Verdadero»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Pilita Mariscal & Martha Gonzalez
