UNA NACIÓN DE SIERVOS

Fue revelado al profeta [Isaías] el designio benéfico que Dios tenía al dispersar al impenitente pueblo de Judá entre las naciones de la tierra. El Señor declaró: “Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día: porque yo mismo… hablo”. Isaías 52:6. Y no solo debían aprender ellos mismos la lección de obediencia y confianza, sino que en los lugares donde fueran desterrados debían impartir también a otros un conocimiento del Dios viviente. De entre los hijos de los extranjeros muchos habían de aprender a amarle como su Creador y su Redentor; comenzarían a observar su santo día de reposo como monumento recordativo de su poder creador; y cuando él desnudara “el brazo de su santidad ante los ojos de todas las gentes”, para librar a su pueblo del cautiverio, “todos los términos de la tierra” verían la salvación de Dios. Isaías 52:10. Muchos de estos conversos del paganismo desearían unirse por completo con los israelitas y acompañarlos en su viaje de regreso a Judea. Ninguno de los tales habría de decir: “Apartaráme totalmente Jehová de su pueblo” (Isaías 56:3); pues el mensaje de Dios por medio de su profeta a aquellos que se entregasen a él y observasen su ley era que se contarían desde entonces entre los israelitas espirituales, o sea su iglesia en la tierra (Profetas y reyes, pp. 275, 276).

Cristo ha tomado toda medida necesaria para que su iglesia sea un cuerpo transformado, iluminado por la Luz del mundo, en posesión de la gloria de Emmanuel. Él se propone que todo cristiano esté rodeado de una atmósfera espiritual de luz y de paz. Desea que revelemos su gozo en nuestra vida…

[En su segunda venida] los redimidos de entre los hombres recibirán la herencia que se les prometió. Así obtendrá un cumplimiento literal el propósito de Dios para con Israel. El hombre no puede impedir que se cumpla la voluntad de Dios. Aun en medio de las manifestaciones del mal, los propósitos de Dios han estado avanzando constantemente hacia su realización. Así sucedió con la casa de Israel durante toda la historia de la monarquía dividida; y así sucede hoy con el Israel espiritual (Profetas y reyes, pp. 531, 532).

Cristo enseñó a sus discípulos preciosas lecciones en cuanto a la necesidad de confiar en Dios. Estas lecciones tenían por fin alentar a los hijos de Dios a través de los siglos, y han llegado a nuestra época llenas de instrucción y consuelo…

No podemos sino prever nuevas perplejidades en el conflicto venidero, pero podemos mirar hacia lo pasado tanto como hacia lo futuro, y decir: “¡Hasta aquí nos ha ayudado Jehová!” “Según tus días, serán tus fuerzas”. Deuteronomio 33:25. La prueba no excederá a la fuerza que se nos dé para soportarla. Sigamos, por lo tanto, con nuestro trabajo dondequiera que lo hallemos, sabiendo que para cualquier cosa que venga, él nos dará fuerza proporcional a la prueba

Y antes de mucho las puertas del cielo se abrirán para recibir a los hijos de Dios, y de los labios del Rey de gloria resonará en sus oídos, como la música más dulce, la invitación: “¡Venid, benditos de mi Padre, poseed el reino destinado para vosotros desde la fundación del mundo!” Mateo 25:34 (El camino a Cristo, pp. 123-126).

Notas de Ellen G. White para la Escuela Sabática 2020.
1re. Trimestre 2021 ISAÍAS: «CONSOLAOS, PUEBLO MÍO«
Lección 9: «“SERVIR Y SALVAR”»
Colaboradores: Esther Jiménez & Meri Ruiz
Salir de la versión móvil