«Golpeo mi cuerpo y lo hago mi esclavo,
no sea que habiendo predicado a otros,
yo mismo sea descalificado».
1 Corintios 9: 27, NBLA
TODO LO QUE REDUZCA el vigor físico debilita el esfuerzo mental. De ahí que toda costumbre que perjudique la salud del cuerpo debe ser descartada decididamente. […] No podemos conservar nuestra consagración a Dios y al mismo tiempo perjudicar nuestra salud mediante la complacencia de un hábito erróneo. La abnegación es una de las condiciones, no solo para ser admitidos en el servicio de Cristo, sino para continuar en él. […]
Sin embargo, cuántos que dicen ser cristianos no están dispuestos a negarse a sí mismos ni aun por causa de Cristo. Cuán a menudo el amor a una complacencia perniciosa es más fuerte que el deseo de tener una mente sana en un cuerpo sano. Se dedican valiosas horas del tiempo de prueba, y se malgastan los medios dados por Dios para complacer al ojo y gratificar el apetito.— Mente, carácter y personalidad, t. 2, cap. 40, pp. 25, 26.
Nadie tiene por qué fracasar en esta obra de renunciamiento. Dios dará ayuda a todo buscador sincero. […] Si buscamos sinceramente su gracia, nuestra vida se corresponderá con nuestra profesión de fe. […] El sabe que nuestro corazón está plenamente dedicado a su servicio o dado a las cosas del mundo. Podemos profesar lo que queramos, pero a menos que nuestra vida corresponda con nuestra profesión, nuestra fe será muerta. La regla que dio el apóstol Pablo es la única regla segura para dirigirnos en todos los aspectos de la vida. «Ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor. «o’ 10: 31, NVI). En la selección de los alimentos debiéramos procurar no solo agradar al gusto, sino elegir lo que sea más saludable. En el vestido deberíamos buscar lo que es sencillo, cómodo, conveniente y apropiado.
Quien observe la sencillez en todos sus hábitos, restringiendo los apetitos y controlando las pasiones, puede preservar sus facultades mentales fuertes, activas y vigorosas, prontas para percibir todo lo que exija pensamiento o acción, agudas para discriminar entre lo santo y lo impío, y listas para emprender toda empresa para la gloria de Dios y el beneficio de la humanidad.— The Signs of the Times, 29 de septiembre de 1881.
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Devocional Vespertino Para 2022.
«NUESTRA ELEVADA VOCACIÓN»
Por: Elena G. de White
Colaboradores: Karen Saban & Martha González.

