«PRIMERO LOS QUE DURMIERON EN JESÚS, SERÁN LEVANTADOS DE SUS TUMBAS» (1 TESALONICENSES 4:16).
¿Atención! ¿Preparado? Nada de lo que has visto, escuchado o leído hasta aquí se compara con esto. Se trata de uno de los puntos turísticos más importantes de la República Checa: cerca de 200 mil visitantes se asustan allí cada año.
Estoy hablando de una pequeña iglesia ubicada frente al cementerio de la ciudad de Sedlec, que tiene el escalofriante esqueleto. Especialmente porque está revestido de huesos humanos que decoran las columnas, el techo, las paredes, los muebles y los ventanales. Por lo menos 50 mil esqueletos humanos forman parte de esta extraña construcción. También hay una lámpara colgante hecha con un ejemplar de todos los huesos del cuerpo humano, además de estar unida a los extremos del salón por varias guirnaldas hechas de huesos humanos. ¿Qué piensas?
Espero que esto no arruine tu día. No, hay nada aterrador o misterioso en el lugar. Al final de cuentas, allí había un cementerio milenario donde mucha gente fue enterrada luego de la peste negra y las guerras europeas. Al momento de reordenar el espacio, todos los huesos desconocidos se usaron para esta exclusiva decoración.
Un día, el profeta Ezequiel también se encontró con incontables huesos secos esparcidos por un valle. Dios le ordenó que les profetizara a esos restos mortales e increíblemente, cuando el profeta les habló, ¡aquellos huesos volvieron a la vida! Esta es una historia increíble del poder de Dios para devolver la vida después de la muerte. Solo el Creador del universo puede hacer lo que hizo con Lázaro y Dorcas. Cada hueso es una prueba de que allí hubo vida, y vivir esa experiencia tan increíble que hemos visto es creer por fe que resucitará a todos los que creen en Jesús.
Por eso existe el sábado, un día exclusivo para celebrar el poder de Dios sobre la vida mortal de Jesús. Ese último día es un período único en la semana que nos recuerda de dónde venimos, pero, sobre todo, hacia dónde vamos. Lo que presenció Ezequiel en aquel valle de huesos secos fue una demostración viva de lo que el Salvador puede hacer en todo adorador que acuda a Él. Aprovecha este maravilloso sábado para dar testimonio de cómo Dios puede reconstruir una vida, aunque esté muerta en el pecado. ¡Esta esperanza es la mayor de todas! (¿Pensaste qué increíble sería estar en esa capilla de huesos cuando Cristo vuelva?).