El Espíritu de Jehová el señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar las buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel. Isaías 61:1.
Florence Nightingale
Una dama de la alta sociedad sentía que nada de lo que tenía llenaba su vacío interior. Entonces Dios la llamó a servir al prójimo. Y así, Florence Nightingale dedicó su dinero y su vida a esta misión. Quizás estés pasando por lo mismo. Tienes comodidades y un buen esposo, pero sientes que algo te falta. Procura servir a los desvalidos, y serás feliz. Eso le pasó a Florence. Con tan solo diecisiete años, Florence Nightingale comenzó a visitar las viviendas de los pobres dolientes cerca de su hogar en Hampshire, Inglaterra, para ayudarlos a mitigar sus dolores. Quería ser enfermera. Mientras trabajaba para lograrlo, Dios prosperó su dedicación y entrega a esa noble causa.
El 9 de julio de 1860, cuatro años después de su participación como enfermera en la guerra de Crimea, Florence fundó la primera escuela de entrenamiento profesional de enfermeras del mundo, hoy llamada Escuela de Enfermería y Maternidad Florence Nightingale.
Una carta de Benjamín Jowett bien pudo ser su epitafio: «Usted despertó sentimientos románticos en muchas personas hace veintitrés años, de regreso de Crimea… pero ahora trabaja en silencio, y nadie sabe cuántas vidas salvan sus enfermeras en los hospitales ni cuántos miles de soldados están vivos gracias a su previsión y a su diligencia… gracias a la energía de una dama enferma que apenas puede levantarse de la cama. El mundo lo ignora o no piensa en ello. Pero yo lo sé y a menudo pienso en ello» (31 de diciembre de 1879).
Dios espera de nosotras una entrega semejante: «Dios ha esperado por largo tiempo que el espíritu de servicio se posesione de la iglesia entera, de suerte que cada miembro trabaje por él según su capacidad» (HAp, cap. ll, p. 86).
«El Salvador dio su preciosa vida para establecer una iglesia capaz de atender a los que sufren, a los tristes y a los tentados. Una agrupación de creyentes puede ser pobre, inculta y desconocida; sin embargo, en Cristo puede realizar en el hogar, en la comunidad y aun en tierras lejanas, una obra cuyos resultados alcanzarán hasta la eternidad (MC, p. 73). — Lourdes Ivette Rodríguez— Chazarreta
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Damas 2019
“Hijas del Rey”
Por: Diana de Aguirre
Colaboradores: Norma Salinas & Paty Solares
