Materiales: Un pedazo de Sandia.
OH SEÑOR, qué rica y agradable es la sandía. La sandía necesita un cálido sol y un ambiente seco, para así poder adquirir su rico sabor. Si hay exceso de lluvia, la sandía no saldrá muy dulce.
Esta es una fruta que se acostumbra a comer durante el verano pues es muy refrescante.
En los paseos al campo y a la playa la sandía no falta. Cuando esta fruta recibe los rayos del sol, el agua se reduce. Así se concentrará el azúcar y la pulpa de la fruta se tornará dulce y deliciosa.
La sandía es una planta rastrera. Quiere decir que crece sobre la tierra y que no se enreda en un árbol o en un apoyo. Es una enredadera con muchas hojas.
Lo más agradable es comer el corazón rojo de la sandía hasta quedar satisfechos. De esta fruta también se hacen ricos jugos.
Actividad práctica: La próxima vez que comas sandía dile al Señor:
Gracias, Señor Jesús, por concedemos una fruta tan deliciosa.
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Tomado de: Lecturas Devocionales para Pequeños
«Maravillas De La Creacion»
Por: Maria Carolina Vargas de Ortiz
